Eddy Betanco B.

Exportaciones requieren nuevo enfoque

Desde los años 50 del siglo pasado, diversos organismos internacionales vinculados al desarrollo económico divulgaron en Centro América el concepto de desarrollo agroindustrial y sus beneficios agregados. Algunos países de la región han logrado poner en práctica este concepto, con participación de la inversión extranjera, atraídos por apropiadas políticas de fomento a las exportaciones y por un clima de gobernabilidad que proyecta confianza al inversionista. En cambio en Nicaragua, aunque existen condiciones óptimas para exportaciones no tradicionales, su desarrollo ha sido un proceso lento, poco diversificado en productos y mercados. Este comportamiento se ha venido observando desde el inicio en 1961 del Tratado de Libre Comercio Centroamericano. En efecto Nicaragua ha sido el país que anualmente ha registrado menor valor de exportaciones a la región y paralelamente, el balance comercial con cada país de la región ha sido predominantemente deficitario. Adicionalmente, las exportaciones no tradicionales hacia fuera de la región centroamericana han crecido moderadamente con respecto del avance exportador de los otros países centroamericanos.

Este rezago exportador de Nicaragua se explica por la incertidumbre política y la prioridad que los gobernantes de turno asignan a sus intereses políticos, económicos y personales, marginándose la formulación de políticas de comercio exterior que involucren con énfasis el desarrollo de exportaciones, lo cual se evidencia por el escaso apoyo presupuestario que se asignan a organismos claves para promover exportaciones, inversiones, etc. También la política crediticia no es la más acertada para estimular la producción exportable a niveles competitivos.

Países emergentes en diversas regiones vienen bregando desde hace décadas por cambios sustanciales en sus economías, lo cual están logrando mediante un sistemático desarrollo de exportaciones, utilizando herramientas tales como: transferencia de tecnologías, atracción de inversiones extranjeras, clima de gobernabilidad que inspira confianza a inversionistas, políticas crediticias que estimulan exportaciones, construcción de infraestructura, educación técnica, coordinación entre entidades que promueven exportaciones, inversiones y créditos a las exportaciones.

Frente a esta competitividad internacional, Nicaragua no puede continuar desperdiciando las oportunidades internas y externas básicas para fomentar exportaciones. Siendo por tanto urgente que se formule una estrategia de corto, mediano y largo plazo orientada a dinamizar las exportaciones, requiriéndose inicialmente la consolidación de entidades que directa o indirectamente actualmente promueven exportaciones, pero no con el nivel de coordinación deseable.

Por tal razón, un organismo rector en materia de promoción de exportaciones en este momento adquiere relevancia por la mayor coherencia, agilidad y capacidad de negociación que esta entidad coordinadora le imprimiría al desarrollo de los proyectos de exportación en tres áreas fundamentales: promoción de exportaciones, promoción de inversiones exportadoras y financiamiento a los exportadores.

El financiamiento a la entidad rectora sería viable mediante el presupuesto del gobierno y cooperación externa. En algunos países de Latinoamérica, los aportes del gobierno al ente promotor provienen de un impuesto moderado a las importaciones de productos no esenciales, por ejemplo 1 por ciento, recursos que el organismo promotor los destina a gastos operativos y a un fondo para financiar exportaciones. Otra fuente de recursos para el ente exportador consistiría en la identificación de gastos corrientes no esenciales incluidos en el presupuesto del gobierno, que podrían transferirse al organismo promotor. Recursos complementarios podrían ser aportados por el INSS mediante un préstamo al organismo promotor en términos financieros blandos. Si las exportaciones aumentan, los cotizantes del INSS también aumentarán.

Para fortalecer las expectativas exportadoras sería valioso que el sector privado agrupado en: pymes, Cadin, cooperativas, Upanic, artesanos, UNAG, etc. elaborara su programa de exportaciones y conjuntamente con el gobierno someterlo a consideración de financiamiento en: BID, BCIE, BM, UE, etc. Adicionalmente si Nicaragua es elegible para una segunda fase de la Cuenta Reto del Milenio (CRM), es oportuno que también el sector privado diseñe su proyecto exportador de manera que el sector público gestione en CRM un fondo para ser utilizado exclusivamente para el desarrollo de exportaciones. El país africano Malawi recientemente recibió de la CRM un fondo de $$352 millones de dólares.

La población crece aceleradamente, también la población económicamente activa, pero las fuentes de trabajo crecen lentamente, ocasionando mayor desocupación y pobreza. Para contribuir a revertir esta tendencia histórica, es urgente poner en marcha un programa sostenido de desarrollo de exportaciones, administrado por un organismo rector que asuma al menos funciones de: promover exportaciones, promover inversiones en el sector exportador y financiar la producción exportable.

El autor es economista.

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