El cocodrilo que conmovió a la gente por las condiciones de vida que tenía en Corinto dio muestras de mejoría ayer. Recuperó su apetito y hasta realizó algunos movimientos por cuenta propia.
El reptil se encuentra en un proceso de recuperación en el Zoológico Nacional, la única institución que cuenta con un Centro de Rescate de animales en el país.
Ahí se le suministró alimento, también vitaminas B 12 y Hierro para mejorar su salud.
Eduardo Sacasa, veterinario del Zoológico, dijo que el cocodrilo llegó en un estado de desnutrición de hasta un 75 por ciento, lo que se evidenciaba en su delgadez y tamaño.
El animal, de unos 35 años de edad, mide 3.4 metros, es decir unos 20 centímetros menos de lo que debería según el especialista.
Además, su cuello está visiblemente más delgado, caso contrario a un cocodrilo sano, cuyo cuello suele ser más ancho que su mandíbula.
Marina Argüello, directora del Zoológico Nacional, comentó que el reptil estaba tan débil que Sacasa lo metió al agua con sus propias manos.
El veterinario dijo que este animal estará en estado crítico por lo menos una semana.
Sin embargo, ayer hubo un motivo de alegría en el zoológico, ya que el cocodrilo comió dos piezas de carne de aproximadamente cinco libras cada una por la mañana, y cuatro piezas más por la tarde, aunque una la vomitó.
Esto significa que ya está superando su estado de anorexia, a pesar que todavía necesita ayuda para ser alimentado.
Lo más llamativo fue que por la tarde abrió su trompa ante la presencia de gente cerca y decidió caminar hacia la parte húmeda del espacio que comparte con lagartos cuajipales y tortugas.
RECUPERACIÓN ES CARA
La historia de recuperación de este cocodrilo es esperanzadora, pero en iguales y hasta peores condiciones hay más de 800 animalitos en el Centro de Rescate del Zoológico Nacional.
Argüello aseguró que cada año se gastan al menos 170 mil córdobas en dicho Centro de Rescate para recuperar a los animales que llegan enfermos o heridos.
La directora advirtió que el maltrato de los humanos hacia los animales es la razón de enfermedad y muerte de los animales silvestres que llegan por ayuda.
Esto se debe a que la gente alimenta de forma inadecuada a los animales que suelen ser sus mascotas, o bien los maltrata, al punto de herirlos o arrancarles una extremidad.
Rescatar a un animal es caro, según Argüello, porque no sólo requiere alimentación especial, sino también leche, vitaminas y otros productos especiales.
Los visitantes ya mataron a varios de los animalitos expuestos en el zoológico, al darles alimentos inadecuados.
Se cree que el cocodrilo había comido una bolsa de plástico en Corinto.
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