ABIYÁN/AFP
Las fuerzas del presidente marfileño reconocido por la comunidad internacional, Alassane Ouattara, no lograron tomar ayer en Abiyán el búnker donde está atrincherado el presidente saliente, Laurent Gbagbo, que se niega a rendirse pese al derrumbe de su régimen.
Cuando comenzó el ataque por la mañana, el ambiente era optimista, pero a mediodía cesaron los disparos de armas pesadas cerca del palacio presidencial y de la residencia. “Las Fuerzas Republicanas de Ouattara llegaron hasta 150 metros del portón de la residencia de Gbagbo pero no entraron, tuvieron que retirarse”, según un testigo.
La residencia del embajador de Japón en Abiyán fue atacada en la mañana por “mercenarios”, que dispararon cohetes y cañonazos, informó el propio Okamura Yoshifumi.
Estos ataques se produjeron al día siguiente de intensas pero infructuosas negociaciones en las que Gbagbo se negó a renunciar pese a las presiones.
“No soy un kamikaze, amo la vida”, afirmó Gbagbo el martes a un periodista francés..
En varias ocasiones, Ouattara pidió a sus tropas que garanticen “la integridad física” de su rival. El asalto lanzado por los combatientes pro Ouattara “es una tentativa de asesinato del presidente Gbagbo”, estimó el portavoz de su gobierno, Ahoua Don Mello, acusando a la fuerza francesa Licorne de haber dado “un apoyo aéreo y terrestre”.
Desde la elección presidencial del 28 de noviembre que sumió a uno de los países más ricos de África occidental en una guerra civil, Gbagbo no reconoció la victoria de Ouattara.
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