En realidad hubiera titulado este artículo como —Test de paciencia— pues eso es lo que verdaderamente se pone a prueba cuando los civiles visitamos las estaciones de la Policía Nacional a efectuar trámites de renovación de licencia de portación de arma de fuego. En mi caso específico me refiero a la Estación de Policía ubicada en el mercado Oriental, de Managua, donde ahora deberán efectuar estos trámites los habitantes del Distrito Cinco de la capital.
Mi calvario inició aproximadamente en la primera semana de febrero de este año, cuando en horas de la noche un oficial de la Policía me visitó en mi casa de habitación con el ánimo de corroborar información sobre el arma que tengo registrada a mi nombre.
Al percatarme que mi licencia de portación de arma de fuego se encontraba vencida, como buen ciudadano me di a la tarea de recopilar los documentos requeridos para poder renovar: certificado de adiestramiento de armas que extienden las armerías, récord de Policía, constancia judicial que extiende el Poder Judicial, constancia de salud y psicológica, copias de mi cédula de identidad y de portación vencida.
Una vez que obtuve todos esos documentos, me presenté a la Estación Uno de la Policía Nacional, seguro que al presentar todos los documentos y arma saldría de ese lugar con mi nueva portación, en vez de eso salí del recinto policial sin arma, sin mi nueva portación y con un acta donde se hace constar que mi arma había quedado ocupada por violentar la Ley 510, Ley Especial para el Control y Regulación de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Otros Materiales Relacionados.
A partir de ese momento, los requisitos se multiplicaron y no solamente eso, los mismos se fueron haciendo saber al suscrito visita tras visita de manera que a la décima visita ya estaba informado de todo lo que hacía falta para dar trámite a mi solicitud, para este punto ya me había retado a mi mismo para no perder la paciencia, misma que fue probada al máximo con el trato recibido en esas oficinas, la verdad es que sentí que no me informaban, me desinformaban.
Una de las cosas por las cuales casi desistí de continuar los trámites, fue cuando en una de mis acostumbradas visitas semanales a esa estación me recibieron con que me harían efectiva una multa de cinco mil córdobas (C$$5,000).
Tras varias visitas más, finalmente la multa no me fue aplicada, en su lugar me amonestaron por escrito por el grave delito de no haber renovado mi portación previo vencimiento.
Agradecido por dicha amonestación, finalmente después de 30 días me dieron la orden para que fuera emitida mi nueva portación, una vez me emitieron el documento, me dirigí a la estación de Policía donde supuestamente se encontraba mi arma para exigirles me la entregaran, al consultar las listas que poseen, me manifestaron que la misma había sido trasladada a Plaza El Sol a las oficinas centrales de la DAEM, y tras haberme extendido una constancia a mano de la cual tuve que dejarles copia, finalmente me presenté a DAEM Plaza El Sol para retirar mi arma, donde he tenido que entregar más copias de documentos y he quedado a la espera que me hagan efectiva la entrega.
Hago un llamado a la Policía Nacional para que consideren que no todos tenemos el mismo tiempo disponible que tienen ellos, que deben considerar como simplificar los trámites y no dificultarlos, que deben de capacitar a sus oficiales en temas tan básicos como el trato a las personas que acudimos a esas oficinas, que deben informar y no desinformar, en fin que sean consecuentes con su lema: Honor, Seguridad y Servicio.
El autor es abogado.
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