La marcha convocada por la sociedad civil en protesta contra la ilegal e ilegítima candidatura de Ortega sirvió para desenmascarar a muchos. Entre ellos a la Policía, al PLC y sus aliados y, por supuesto, dejó al descubierto las intenciones del Gobierno de mantenerse en el poder a cualquier precio.
En la televisión norteamericana hay una serie policiaca muy popular llamada “Lie to me”, que traducida al español podría ser miénteme a mí. En dicho programa los detectives tienen una habilidad especial para descifrar el lenguaje corporal y de esta forma darse cuenta cuando un delincuente les está mintiendo. Mi formación profesional y mis conocimientos adquiridos durante la guerra de los ochenta me enseñaron mucho de esto, por lo que en mi vida he aprendido a identificar a los mediocres, traidores y trepadores, a estos siempre los he evitado. Aunque cuando me encuentro con alguien digno y noble trato de cultivar su amistad.
Pero volviendo a la actuación de la Policía, puedo asegurarles que jamás existió solicitud de permiso alguno con dos meses de anticipación a como lo aseguró la vocera de esa institución y que el comisionado, que negó el permiso a la marcha, también faltó a la verdad cuando aseguró que se rechazaba dicha solicitud por haber una previa. La forma de mover sus ojos y otros movimientos, que efectuó en todo momento durante su conferencia, delataban la falsedad de su discurso y por qué no decirlo, el cinismo de querer mandar la marcha por un recorrido inocuo, fue una forma de demostrarnos su poder. En pocas palabras confirmamos una vez más a quien responde la institución llamada Policía Nacional.
En cuanto a la alianza PLC-PC, su autoexclusión y rechazo al llamado patriótico de la sociedad civil no fue más que un acto de obediencia a las órdenes que les bajó Ortega. La prepotencia y altanería con que el diputado Wilfredo Navarro atacó a los organizadores de dicho evento, no se diferenciaban en nada de la verborrea desatada por los sandinistas. De la actuación del Gobierno, de este no podemos esperar nada, pues ya sabemos que están coludidos con el resto de los poderes del Estado para burlarse nuevamente del voto del pueblo.
Lo que no quiere ver Ortega es que el mundo, específicamente África, nos está dando el ejemplo de cómo se botan a los dictadores en este siglo.
Sin embargo, antes tenemos que identificar y señalar a aquellos que disfrazándose de opositores sirven a los propósitos de Ortega. A estos debemos apartarlos y despreciarlos en cuanto a los partidos que sí califican como opositores, a estos debemos exigirles que no nos ofrezcan más de lo mismo, sí es que de verdad queremos librar con posibilidades de éxito está batalla contra el totalitarismo. Para ello tenemos que asegurarnos que quienes aspiran al poder sean políticos probos, capaces y que puedan enseñar una hoja tanto política como de vida digna de salir a arriesgar la vida para llevarlos al poder. De lo contrario no quedará otra alternativa que alzarnos con una bandera diferente. Para finalizar quiero patentizar mi respeto y admiración, por todos aquellos hombres y mujeres que demostraron su coraje e inquebrantable voluntad de vivir en democracia. En cuanto a la consigna tomada del mensaje que nos heredara Leonel Rugama, hagámoslo nuestro y gritemos todos juntos.
¡Que se reelija tu madre!
El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.
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