
Tras una semana de investigaciones, las autoridades policiales de Matagalpa ayer presentaron ante el Ministerio Público un informe que detalla las circunstancias en las cuales murió Edwin Simeón Guzmán Mendoza, cuyo cadáver se encontró incinerado por completo dentro de su vehículo.
Después del análisis, la Policía calificó el evento de asesinato.
Guzmán era maestro en el colegio Emilio Sobalvarro de Boaco, ciudad de donde también es originario García.
García, quien ante los medios de comunicación de Matagalpa se declaró “amigo” de Guzmán, relató que ambos andaban “paseando” en un vehículo Kia color azul con placa MY 5305, propiedad del maestro, indicando además que “estoy aceptando mi error y estoy atenido a las consecuencias”.
Según el comisionado Oswaldo Olivas, jefe del Departamento de Auxilio Judicial de la Policía en Matagalpa, García confesó todo lo ocurrido “en presencia de su abogado”.
García dijo que el profesor detectó que llevaba un arma en la guantera del vehículo y tomándola presuntamente el profesor la manipuló disparándose accidentalmente un tiro en la sien.
“Fue accidental. Él (Guzmán) venía manipulando el arma y yo venía manejando el vehículo”, corroboró García ante los medios locales.
El comisionado refirió que en todo el trayecto hacia Matagalpa, que fue hacia donde se dirigió García, el maestro seguía vivo.
“Pensaba borrar las huellas y que nadie supiera nada”, refirió García, al justificar que tomó papel higiénico para quemar el carro con su “amigo” adentro.
LO QUEMÓ VIVO
Olivas insistió en que según el dictamen forense, Guzmán continuaba con vida al momento en que García incineró el vehículo.
La forense Madalym Valdivia determinó que Guzmán “muere por intoxicación por monóxido de carbono más carbonización, quemaduras de cuarto y quinto grados en toda la extensión, prácticamente en casi el cien por ciento de su cuerpo y fallas multiorgánicas”.
Sin embargo, García insistió en que “yo no sabía que estaba con vida, se disparó el arma y para mí él estaba sin vida”.
El mando policial dijo que días después del suceso, García se entregó a la Policía de Boaco y confesó los hechos, reiteró que él no sabía que estaba vivo cuando prendió fuego.
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