Para Luz Marina Herrera haber incursionado en la siembra de cacao desde hace nueve años, literalmente le ha endulzado la vida, tan dulce como el chocolate que obtiene del cacao que se cultiva en su finca.
Junto a su esposo Francisco López, es parte del grupo de pequeños productores de cacao en Rancho Grande, Matagalpa, que se benefician del proyecto de cultivo, acopio, comercialización y exportación de ese rubro.
Se trata del Proyecto Público Privado Cacao, impulsado por la Cooperación Alemana a través de la agencia GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit), junto a la fabrica de chocolate alemana Ritter Sport, y el organismo nacional Asociación para la Diversificación y el Desarrollo Agrícola Comunal, ADDAC.
Doña Luz Marina recuerda cómo en el 2002 junto a su esposo decidió probar suerte e incursionar en la siembra de cacao, en el cual vieron la opción para salir de la crisis en que estaban, ya que la producción de café (a la cual también se dedican), que sólo les dejaba pérdidas económicas.
“Con el café mirábamos que necesita mucha mano de obra y el precio del café era poco (en 2002), entonces nos pusimos a sembrar cacao, también para diversificar la parcela”, cuenta.
Ahora considera que fue una decisión acertada. La siembra de media manzana se extendió a cuatro manzanas, que tienen en diferentes parcelas que la familia de Luz Marina ha comprado con los réditos económicos dejados por la venta del cacao.
SACANDO EL JUGO
“Vimos que el rubro cacao no lleva mucha mano de obra y su proceso en dos o tres manzanas solo con la familia se levanta”, dice esta cacaotera sobre las ventajas del cacao.

Aprender a ser eficientes y rentables ha sido un reto, pues al inicio, con la media manzana, apenas obtenían dos quintales de cacao.
“No le dábamos buen mantenimiento a las plantas. Ahora solo en esta parcela de manzana y media, el año pasado cosechamos 60 quintales de cacao en baba”, dice orgullosa.
Las cooperativas están usando el sistema de cajillas para la fermentación, que es el más común. Pero el gerente de zona de ADDAC en Waslala, Ciro Paul Estrada, explicó que el sistema del tambor ha sido validado en el centro de acopio de la cooperativa Nuevo Waslala, donde los resultados han sido positivos.
Explica que en cuanto a eficiencia de tiempo de trabajo con el tambor grande que tiene una capacidad de 1,000 kg o 22 quintales, se tarda 10 minutos en darle vuelta al cacao.
Mientras, que al darle vuelta a 10 cajillas, donde igual alcanzan 22 quintales se tarda 5 minutos por cajillas, es decir una hora. El ahorro son 50 minutos.
Entre los impactos más importantes, destaca, es el aspecto sanitario, ya que el fermentador o responsable de acopio no mete las manos en el cacao que se está fermentando y está caliente, a unos 45° C (grados centígrados), lo que produce artritis en las manos.
Otra ventaja es el ahorro de la madera, ya que un tambor con esa capacidad se lleva la mitad de madera para construir 10 cajillas.
Esta tecnología de fermento por tambor o barril, ya se había implementado en Colombia, pero mediante este programa se está replicando el diseño, para aportar una nueva herramienta a la cacaocultura nicaragüense.
Para la construcción del tambor en la cooperativa de Nuevo Waslala el CRS (Catholic Relief Services) apoyó financieramente mediante un proyecto de fomento a cacao que tiene con ADDAC y un convenio de asesoría con el PPP. El costo del tambor grande ronda los 17,000 córdobas.
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Y es que este bajo el programa, los cacaoteros aprenden sobre la importancia del manejo adecuado de la siembra, cosecha y comercialización.
“Al inicio no trabajamos tecnificados sino que lo hacíamos de forma tradicional, sin podar, las ardillas comían (el fruto), no se le combatía la maleza, por ejemplo, la monilia u otras enfermedades”, agrega.
Ahora es otra realidad. “Uno anda detrás de la monilia, sabemos combatir la ardilla, el chamuco, saber ponerle el abono, biofertilizantes y dándole mantenimiento a la planta para que coseche más”, indica.
El rendimiento de su finca es de 12 quintales por manzana, cuando el promedio en el resto de la zona es de 4 quintales.
La mejoría en sus ingresos le ha permitido entre otras cosas reformar su casa, pagar los estudios de tres de sus cinco hijos, y comprar dos parcelas para sembrar cacao.
ALIANZA HACE EL CAMBIO
En todo este cambio han sido acompañados los 418 socios de la Cooperativa Ríos de Agua Viva, que integra a cacaoteros de quince comunidades de Rancho Grande.
Manfred Günkel, coordinador del Proyecto Cacao, explica que se toma fuerza a partir del 2007, cuando la empresa Ritter Sport quiere ampliar sus actividades de compra del producto nicaragüense, oportunidad que se detectó por las estrategias e innovaciones que venían desarrollando con éxito la Cooperación Alemana y Addac desde 2006.
La alianza del proyecto abarca a 17 cooperativas que agrupa a unos 3,500 cacaoteros de Rancho Grande, Waslala, Río San Juan, Bocay y el Triángulo Minero.
A través de las cooperativas los productores acceden a créditos en condiciones favorables, donde a las mujeres no se les pide garantía y en casos de daños en la cosecha hay arreglos especiales para cancelar el préstamo.
Los créditos promedio son de 30 mil córdobas por productor.
El cacao se vende en baba (granos recubiertos de mucílago), siendo las cooperativas las encargadas del proceso de secado y fermentación.
Pero también estos procesos los brinda el beneficio ubicado en carretera a Matagalpa, a cargo del programa. Ahí es el acopio central de todo el cacao exportado a Alemania, a la planta de la chocolatera Ritter Sport.
En Nicaragua se produce un cacao de calidad genética. Se obtienen en sus tres variedades; el forastero amazónico, el criollo y el trinitario.
El beneficio cuenta con el sistema de secado de túnel, similar al de invernadero. “El tipo de secado es importante que sea suave, dice Otoniel Emilio López, a cargo de la recepción.
Explica que los procesos de fermentación y secado son importantes porque depende de ello obtener un sabor dulce, que es lo que se busca para elaborar el chocolate.
La fermentación dura aproximadamente ocho días, mientras el secado otros diez días. Este proceso tiene la técnica primero a capa gruesa y a medida que se va secando se van arralando las capas.
López afirma que el secado rápido (expuesto directo al sol) da un cacao amargo. El está a cargo de fases importantes como es la prueba de humedad y sabor para detectar la calidad del cacao y seleccionar cuál será aceptado para su posterior exportación.
MERCADO ASEGURADO
Por su parte Günkel destaca que se ha conseguido aumentar la cantidad y calidad de cacao producido a nivel local, y a su vez ha permitido mejorar la situación socioeconómica de la población rural, pero poniendo en práctica medidas efectivas y sostenibles de protección del medioambiente.
Los resultados son tangibles. Para el 2009 la exportación total a través del proyecto alcanzó las 500 mil toneladas. Aunque en el 2010 hubo un bajón al ser afectados los cultivos por el exceso de humedad por el copioso invierno, para el 2011 la expectativa es lograr de nuevo las 500 mil toneladas.
Todo este cacao está certificado, especialmente el orgánico y lo compra la empresa alemana Ritter Sport, convirtiéndola en un mercado seguro para los productores a quienes paga muy bien.
En el 2009 la exportación de cacao significó un millón 850 mil dólares, donde las familias campesinas percibieron un millón 41 mil dólares más por la venta a Ritter Sport.
La empresa compra a 4 mil dólares la tonelada de cacao orgánico, a 3,900 dólares por el transición y a 3,800 dólares por la variedad convencional. Son precios por encima del promedio del mercado internacional, donde actualmente la tonelada métrica se cotiza en 3,242 dólares.
SER AÚN MÁS EFICIENTES
No obstante, los retos siguen siendo conseguir más eficiencia y aumentar la capacidad productiva, pues sólo la empresa Ritter Sport quiere llegar a acopiar entre 1,000 y 1,500 toneladas de cacao nica.

Esta empresa chocolatera es de las más importantes en Alemania; sus ventas superan los 400 millones de dólares anuales.
Mario Siles, gerente del proyecto de ADDAC en Rancho Grande, refiere que las cooperativas que tienen registro de cumplimiento de las buenas prácticas agrícolas, y ofrecer un cacao orgánico, tienen ventajas de entrar sin problemas al mercado europeo.
La Unión Europea bajo el Acuerdo de Asociación firmado con Centroamérica, una vez en vigencia exigirá a todo producto de exportación cumplir los procesos de trazabilidad para identificar su origen, e inocuidad.
Por eso Siles insiste que debe reforzarse el trabajo con el productor en la calidad en campo, en las técnicas para obtener un cacao orgánico, especialmente.
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