Requieren un cuido especial, no solo por los efectos físicos y psicológicos del desastre, sino también porque se trata de mascotas con edades avanzadas y dependientes. LA PRENSA /ARCHIVO

Animales japoneses damnificados

El desastre de Japón no sólo afectó a las personas, también a los animales. Se estima que unos 30 mil ejemplares, sobre todo de perros y gatos, quedaron damnificados como producto del terremoto y posterior tsunami en ese país, el pasado 11 de marzo.

El desastre de Japón no sólo afectó a las personas, también a los animales. Se estima que unos 30 mil ejemplares, sobre todo de perros y gatos, quedaron damnificados como producto del terremoto y posterior tsunami en ese país, el pasado 11 de marzo.

El dato, sin embargo, solamente incluye a las mascotas, ya que se desconoce el número de animales silvestres y de granjas que todavía necesitan ayuda tras el desastre, en la zona de “exclusión radiactiva”.

Tras confirmar estos datos, la Sociedad Mundial para la Protección Animal (WSPA) anunció un aporte de 150 mil dólares para apoyar a grupos dedicados al bienestar de los animales, como Equipo de Respuesta para Animales en Desastres (ADRT), que incluye a la Sociedad para el Bienestar Animal de Japón (JAWS).

Con este dinero la WSPA espera dar atención, alimentación y agua a las mascotas sobrevivientes, durante tres meses, la “etapa crítica”.

A los animales se les brindará refugio junto a sus amos, quienes no pueden, por el momento, garantizar todas las atenciones de sus mascotas, a las que consideran miembros de sus familias.

Amos y mascotas llevan más de dos semanas en centros de albergue junto a familias que no tienen animales.

“Muchas familias japonesas tienen mascotas y han hecho lo posible por protegerlas luego del desastre”, comentó Lindsay Fyffe, gerente de Respuesta ante Desastres de WSPA Internacional.

Según Gerardo Huertas, director de Manejo de Desastres de WSPA para las Américas, estos animales son “muy dependientes de sus dueños, por consiguiente son más susceptibles a verse afectados física y emocionalmente cuando son separados de ellos”.

Pero el escenario para ayudar a estos animales no es del todo ideal. La WSPA en Japón reportó que “muchos hospitales veterinarios y refugios para animales cerca de la costa fueron destruidos”, aunque otros están brindando atención.

Otra incertidumbre es el número de animales extraviados o abandonados durante el desastre, así como el ganado y las aves de corral que quedaron en la zona de exclusión.

En un comunicado la WSPA informó que “los niveles de radiación en esa zona son todavía muy elevados como para permitir la presencia de equipos de rescate y grupos de protección animal”.

La organización también advirtió que los animales perdidos corren riesgo de “contaminación radiactiva, deshidratación e inanición, así como enfermedades e incluso hipotermia”.

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