Iván de Jesús Pereira

Las fórmulas electorales y sus glosas

Sin lugar a dudas, la noticia política que destacó en los pasados días fue la presentación de la candidatura de los compañeros de fórmula de los partidos del país.

Alemán nos presentó a Francisco Javier Aguirre Sacasa como su compañero, quien le contribuye a su equipo con la experiencia en los organismos internacionales que tiene dicho candidato, con su profundo conocimiento de la política norteamericana de primera mano que posee, con la seriedad y disciplina que le caracteriza, pero sobre todo con ese don de caballerosidad y abolengo que lo distingue.

La labor de Aguirre Sacasa deberá de ser la de retener en primer lugar a la masa liberal que por alguna o otra razón no han endosado todavía la candidatura del PLC. Es un claro mensaje al mundo empresarial que la futura administración liberal va en serio en el manejo ordenado y transparente del erario y persigue ante todo y sobre todo el crecimiento económico que tiene como primera palanca la inversión extranjera.

Aguirre Sacasa, quien tiene en su currículo haber sido embajador ante la Casa Blanca y canciller de la República, posee además su relación familiar con el Diario de las Américas, (periódico en español que circula por todos los Estados Unidos) fundado por su padre y su tío y dirigido hoy por sus primos, que ocupan puestos muy relevantes en la Sociedad Interamericana de Prensa; en otras palabras, tiene cancha, tiene vuelo.

El otro gran destape de la semana fue la escogencia que el presidente de la República hiciese de su compañero de fórmula en su candidatura ilegal, inconstitucional e ilegítima del general retirado, Omar Halleslevens.

Habiendo agotado la línea de lo civil, con una serie de presta nombres como lo fueron: Agustín Jarquín Anaya y Jaime Morales Carazo, consolidado su poder con su alianza con el alto capital y reforzada sus ambiciones con el dinero del Alba que le permitió hacer algunas regalías a sectores populares, sindicatos y alguna pequeña clase media, ahora el presidente recurre a la figura del general retirado, quien con su aceptación compromete al ejército, pero al mismo tiempo garantiza orden y continuidad a la hora de cualquier imponderable asegurando así la permanencia de su proyecto.

Con dicha escogencia el presidente, despeja el temor de que sus ambiciones desembocasen en algo parecido a lo Néstor Kirchner, en donde el difunto político impuso a su esposa, la señora Cristina Fernández de Kirchner como presidenta y líder de su partido.

Halleslevens como jefe del ejército mostró profesionalismo, independencia al frente de la institución, demostró ser una persona con quien la sociedad civil podía dialogar y expresar sus desacuerdos y sus críticas, su inclusión en la fórmula viene a darle a la comunidad nacional como internacional y en especial a los Estados Unidos, un mensaje de seguridad para la próxima administración del presidente Ortega.

En cuanto a Fabio, creo que cometió un grave error al escoger a Edmundo Jarquín, como compañero de fórmula, se alió con los que no debió de haberse aliado: el MRS, que tanto para Ortega como para el capital privado significan la línea más dura e intransigente del vetusto proyecto revolucionario leninista.

Si don Fabio hubiese elegido como compañero de fórmula a doña Cristiana Chamorro de Lacayo hoy su posición sería diferente. Si don Fabio hubiese escogido como jefe de campaña al ingeniero Antonio Lacayo, don Fabio hubiera estado en palco, ante los sectores que verdaderamente pesan a la hora de una elección, pero desafortunadamente don Fabio escogió a los más duros, se puso en el campo de en medio y por lo tanto recibirá fuego tanto del uno como del otro.

Los otros dos partidos, el ALN y el Apre demostraron una improvisación y falta de manejo a última hora que los descalifica ante la opinión pública. El regateo y bandazos de algunos sectores políticos de “las Asambleas de Dios”, lo que demostró fue la codicia y el poco tacto que dichos dirigentes tienen para su feligresía y su testimonio como pastores. Al final lo que salió fue una enorme tragicomedia tan propia de nuestra cultura política.

En resumen: las fórmulas ya están listas, la campaña va a ser dura, pero esperamos sea pacífica, decente, se convierta en una fiesta cívica, en donde gane el que cuente con el voto del pueblo, sin trampas, sin subterfugios, sin fraudes ni arrebatos, lo esperamos así por el bien de todos, por nuestro sufrido pueblo, por Nicaragua.

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