Esta es la fecha propicia para disfrutar de algunos antojos culinarios, como un delicioso plato lleno de frutas en almíbar junto a un vaso de pinol simple.
Esta era la forma en que se consumía anteriormente este tradicional postre, el cual es elaborado con nuestras frutas, como mango, jocote, grosella, papaya, coco, tamarindo y rapadura de dulce.
El almíbar se ha convertido, junto a la sopa de queso, en uno de los alimentos símbolos de la época de Cuaresma y Semana Santa.
Estas festividades duran desde el Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Resurrección. Algunos creyentes, en su mayoría católicos, las celebran de diferentes maneras: se marcan la frente con ceniza, otros ayunan o se abstienen de ciertas comidas o placeres físicos por 40 días.
Estas acciones se realizan para imitar los 40 días de ayuno en el desierto de Jesucristo, según se describe en la Biblia.
En cuanto a las comidas, el catolicismo sugiere la abstinencia de comer carnes rojas. Sin embargo el ingenio humano a través del tiempo ha creado un sinnúmero de platillos con otros alimentos sustitutos.
La comida para Semana Santa

María Esther López, productora del programa de televisión Nicaragua en mi sazón y amante del arte culinario nicaragüense, dice que en nuestro país una de las comidas más populares es la sopa de queso, elaborada con masa de maíz y queso o cuajada, la cual se disfruta cada viernes del período de Cuaresma.
También se consume el almíbar de frutas, que generalmente se prepara en grandes cantidades para compartir con amigos y familiares.
Iguana o pescado
En lugar de la carne roja se preparan alimentos con carnes blancas. Estas pueden ser de iguana o pescado, como el famoso pinol de iguana, las tortas de sardina y el arroz aguado o seco con pescado, también llamado arroz con gaspar.
Además la tradición sugiere consumir productos elaborados a base de maíz como las rosquillas, hojaldras, cosa de horno, rosquetes, tamales rellenos de dulce, frijoles o los llamados pisque.
No hay que olvidar las bebidas también a base de maíz, como el pinol y pinolillo, así como algunos dulces como el marquesote y la cusnaca.
López explica que la mayoría de alimentos que se consumen durante la Semana Santa son preparados con antelación y esmero.
“En lugares donde se reunía mucha gente se podía ver a varias cocineras haciendo comidas en grandes peroles, con el objetivo de almacenar para los días santos”, dijo.
También agregó que los fogones de las cocinas se encendían hasta el día Sábado de Gloria, debido a muchas creencias populares que existían.
“La gente decía si encendés el fuego, quemas al Señor; si golpebas algo, golpeabas al señor… incluso hasta el carbón utilizado se enterraba para que no encendiera”, apuntó.

Aquellos recuerdos
El cantautor Juan Solórzano asegura que todavía viene a su paladar el recuerdo de la deliciosa sopa de queso que su abuelita preparaba en Semana Santa para los privados de libertad.
“Ella tenía una promesa con San José y para esa época preparaba peroles de sopa para llevarles a los presos”, indicó.
De igual forma la folclorista Haydée Palacios afirmó que en la época de su infancia comían almíbar con pinol seco, sin azúcar. Porque decían que lo dulce del almíbar era suficiente. “Lo que nunca me hicieron comer fue el arroz con pescado seco”, subrayó.
Por su parte la cantautora Norma Helena Gadea afirmó continuar con la tradición familiar del almíbar.
“Recuerdo que lo preparaba mi mamá en Ocotal, tenía una forma particular de prepararla, cocía por separado cada fruta para luego mezclarlas”, finalizó.