Las intenciones de la Coordinadora Evangélica, de unirse a la alianza Partido Liberal Independiente (PLI), podrían quedar en nada, dijeron ayer fuentes vinculadas a esta última organización.
El problema es que la Coordinadora Evangélica, que dirige el reverendo Miguel Ángel Casco, ha hecho demandas a la alianza PLI que esta considera difíciles de conceder.
Casco, quien renunció al Partido Liberal Constitucionalista (PLC), está pidiendo a la alianza PLI dos diputaciones en la Asamblea Nacional y algunos cargos en el gabinete de Fabio Gadea Mantilla, si este ganara la presidencia de la República en las elecciones del 6 de noviembre próximo.
Casco también pide que, si ganan, se restaure la relación con el Estado de Israel y el Embajador de Nicaragua sea un miembro de su comunidad evangélica. Además, que se apruebe la Ley de Culto y que los pastores sean incluidos en el régimen de seguridad social, para que reciban pensiones del Estado al retirarse.
A lo interno del PLI existe consenso de que la propuesta de Casco es inaceptable, dando por descartada una alianza con su grupo, dijo la fuente que pidió el anonimato.
LA PRENSA consultó a Casco ayer y dijo estar esperando que el candidato presidencial Fabio Gadea Mantilla vuelva de un viaje al exterior, para conocer si su propuesta fue aceptada, ya que desde el lunes pasado, cuando dieron a conocer la intención de aliarse, no se han comunicado.
El reverendo evangélico expresó que los miembros del Consejo Político de la alianza PLI, con los que se reunió el pasado lunes, se comprometieron a entregar al candidato a vicepresidente, Edmundo Jarquín, 10 ejes programáticos elaborados por Casco, para que los incluyera en su plan de gobierno.
Otra exigencia de Casco es contar con dos espacios dentro del Consejo Político de la alianza, lo que los líderes del PLI consideraron viable.
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