Por Augusto Zelaya Ubeda
Eran los tiempones de los cuarenta de las carretas y los lodazales y los pegaderos y ahogaderos de bestias al pasar por Tomatoya, La Cooperativa, Los Robles los tiempos de las buenas bestias y de los buenos montados. Mi San Rafael del Norte se unía al centro del país por pocas cosas dos de mis hermanas, mis hermanos, algunos primos y varios jóvenes estudiaban allá en Managua, León Era como verlos ir, ahora, a Europa. Los viajes de mi padre, de don Pancho Rodríguez, de don Hernán Rodríguez y otros para traer mercadería ¡Y con ellos, cuando regresaban al pueblo, llegaba LA PRENSA!
Posteriormente, al “llegar” la carretera y establecerse líneas de transporte formal, camionetas desvencijadas, o de Medio Pelo, era posible recibir LA PRENSA con más regularidad; pero siempre era más que chiripa que se le olvidó al ayudante pasar por donde el distribuidor de Jinotega se le cayó el motete de periódicos que en fin Pero, llegaba más
Mi padre era un buen lector. Pero LA PRENSA no servía solo para “ponerse al día” con lo que sucedía en “el interior”, como le llamábamos a la zona central del país, sino que servía para algo maravilloso, un hecho educativo que sucedía religiosamente en mi casa, cada día que teníamos LA PRENSA. Mi viejo lindo acostumbraba leer las noticias a media voz, todo para que la familia se enterara de los sucesos. Y repetía la lectura, según fuera interesante su contenido Y fuimos aprendiendo expresiones y formas de lenguaje por aquel método de enseñanza de mi viejo lindo Y otros trucos educativos Pero, lo mejor era ¡Hacer el crucigrama! Y más, porque lo hacía conmigo que era el menor Sentado en una silla, o de pie, a su lado al principio sin dejarme usar el lápiz En un fenómeno de amor y enseñanza y de método pedagógico mágico y cordial y efectivo fui conociendo, mucho antes de aprenderlo en la escuela, que habían solo dos “apócopes de artículo”: AL y DEL; que la rara palabra AREL es donde se guarda el trigo que al caballo de un año, seguramente en otros lares, le llamaban ERAL, que al cachorro de oso le llaman OSEZNO y que hay una palabra, ONAGRO, que es un burro y que tapia, muro, pared, seto pudieran ser la misma cosa Y que “Señora de la casa” es ama, aunque yo siguiera creyendo únicamente en mamá ALANO me sonaba como mala palabra porque, si lo separaba ¡Chancho!, no significaba, necesariamente, perro grande y fuerte y seguí y seguí aprendiendo palabras raras y nomenclaturas que me abrían los ojos y el pensamiento a un mundo nuevo RABAT, SARI, AG (Plata), CE (Cesio); aprendí que todas las palabras de tres letras tienen “e” al inicio y “e” al final: ene, ele, eme, efe
Desde luego, más grandecito ya discutía con mis hermanos sobre cómo llenar el crucigrama y sacaba pecho entre los amigos con palabras extrañas que solo mi tío Simeón Úbeda sabía
Esas tareas de un periódico tan religiosamente leído por mi familia no pueden borrarse de mi mente no pueden perderse aunque lo cierren… aunque lo quemen… Esa función de crear amor y sensación de hogar y afecto no lo han medido, ni lo pueden medir ni los más sabios evaluadores. Por eso, en el reciente 85 Aniversario de LA PRENSA no quise mandar mis felicitaciones a sus dueños y a sus periodistas y a sus editores y a sus voceadores y a sus lectores sino que quise hacerlo hoy, un poco de tiempo después, para que todos sepan que, como miles de nicaragüenses, además de las lecciones de civismo y gallardía que nos dejó Pedro Joaquín, han sido más de 30,000 lecciones de vida diaria la que nos han proporcionado.
Hoy, que audazmente escribo en este digno Diario, admiro la calidad de un Consejo Editorial de lujo y a sus dueños que han sabido nadar en este mar de lágrimas en que, malos hijos, han convertido a Nicaragua. Sin embargo, el “Nicaragua volverá a ser República” y otras expresiones que ya son lemas de la patria, nos indican el buen sendero por donde camina ese valiente grupo de periodistas y personas y lectores que hacen —perdón— hacemos LA PRENSA. Por eso LA PRENSA no es un Diario ¡Es una institución!
¡Felicidades en su cumpleaños!
El autor es maestro
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