TOKIO/ AGENCIAS
Los supermercados de todo Tokio empezaron ayer a racionar víveres —leche, papel higiénico, arroz y agua— al escasear el agua embotellada, fruto tanto de la desesperación de la gente por obtenerla como de problemas en el reparto, casi dos semanas después de un terremoto y tsunami devastadores.
Además, Australia, Canadá y Rusia se añadieron ayer a la lista de países que rechazan productos frescos de la región de la central nuclear de Fukushima.
El Gobierno prohibió la comercialización de productos frescos, como verduras y leche cruda, en cuatro prefecturas alrededor de Fukushima, tras descubrir niveles de contaminación radiactiva superiores a los normales.
Los análisis de los alimentos se extenderán a otras seis prefecturas cercanas, algunas de las cuales están a las puertas de la megalópolis de Tokio, de 35 millones de habitantes.
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Las insólitas señales de escasez aparecieron en una de las capitales más ricas del mundo un día después que las autoridades municipales reportaron que el nivel de yodo radiactivo en el agua corriente era el doble del considerado seguro para los bebés.
Asimismo, las autoridades detectaron rastros de radiación en la leche sin pasteurizar, agua de mar y 11 vegetales, incluyendo brócoli, coliflor y nabos, cultivados cerca de la planta nuclear.
Las familias con niños recibirán tres botellas de agua de medio litro por cada bebé y un total de 240,000 botellas, según las autoridades locales, serán repartidas entre los residentes de Tokio.
La radiación se ha filtrado desde una planta nuclear 220 kilómetros al noreste de Tokio, remecida por el sismo del 11 de marzo e inundada por el tsunami.
Los esfuerzos desesperados para poner en funcionamiento el sistema de enfriamiento han enfrentado explosiones, incendios y temores de fugas radiactivas.
Al menos 17 trabajadores de Fukushima (noreste de Japón) se han expuesto a una radiación de más de 100 milisievert, normalmente considerado el máximo en condiciones de emergencia, aunque para el caso concreto de Fukushima el Gobierno nipón ha autorizado a elevarlo hasta 250 milisievert.
Tres de esos trabajadores recibieron ayer entre 173 y 180 milisievert mientras extendían cables eléctricos cerca del reactor tres, en un edificio de turbinas inundado con agua con un elevado nivel de radiactividad, según la televisión pública NHK.
Dos de los empleados fueron hospitalizados con quemaduras en los pies aparentemente causadas por exposición directa a rayos beta, según Tokyo Electric Power Co. (Tepco), propietaria de la planta, que indicó que el agua radiactiva podría haberse filtrado a través de sus monos de protección.
Desde el lunes se ha logrado restablecer parcialmente la electricidad en las salas de control de los reactores 1 y 3, mientras prosiguen las labores de inyección de agua y los esfuerzos para restaurar el sistema de refrigeración de la planta.
A casi dos semanas del terremoto de magnitud 9, aproximadamente 660,000 personas siguen sin tener agua en el noreste de Japón y la electricidad no ha sido restaurada en casi 209,000 hogares, informó la empresa Tohoku Electric Power Co.
Los daños provocados por los desastres naturales ascienden hasta 309,000 millones de dólares, informó el Gobierno. El número de muertos sigue en aumento: 9,811 víctimas y 17,541 desaparecidos, según datos oficiales.
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