Sumi Abe, de 80 años, al momento de ser sacada de los escombros de lo que fue su casa. LA PRENSA/AFP/KAHOKU SHIMPO

Hallan a dos sobrevivientes

Los gritos de un adolescente llevaron a que la policía lo rescatara el domingo, junto con una mujer de 80 años, de entre los restos de una casa, en lo que constituyó una de las escasas buenas noticias más de una semana después de que un terremoto y un posterior tsunami devastaron amplias zonas de la costa nororiental japonesa.

TOKIO/ AP

Los gritos de un adolescente llevaron a que la policía lo rescatara el domingo, junto con una mujer de 80 años, de entre los restos de una casa, en lo que constituyó una de las escasas buenas noticias más de una semana después de que un terremoto y un posterior tsunami devastaron amplias zonas de la costa nororiental japonesa.

La anciana y el joven fueron rescatados nueve días después de los desastres naturales, informó la policía.

Los socorristas encontraron al joven, de 16 años, en el techo de su casa en la derruida ciudad de Ishinomaki mientras pedía ayuda, dijo la policía de la prefectura (provincia) de Miyagi.

El adolescente llevó luego a los socorristas al interior de la casa donde encontraron a la anciana. Ambos estaban débiles, pero conscientes.

La televisora japonesa NHK mostró imágenes de cuando los dos rescatados eran llevados en helicóptero a un hospital.

La Agencia Nacional de Policía señaló que el número total de cadáveres recuperados es de 8,450, mientras que 12,931 personas figuraban en una lista de desaparecidos.

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Los cadáveres se acumulaban en algunas comunidades devastadas. Algunos estaban en un estado de descomposición avanzada, pese a la gélida lluvia y a la nieve. “No podemos mostrar a las familias los cadáveres encontrados más recientemente. Tienen la cara morada, lo que significa que comienzan a descomponerse”, dijo Shuji Horaguchi, funcionario de atención de desastres.

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El número de muertos ha ascendido constantemente, mientras las cuadrillas de búsqueda encuentran cadáveres entre las ruinas dejadas por el terremoto de magnitud 9 y el posterior tsunami. Simultáneamente, el número de desaparecidos ha aumentado mientras los sobrevivientes y sus familiares acuden a la policía en busca de sus seres queridos.

Podría haber personas que aparezcan tanto en las listas de muertos como en las de desaparecidos. No ha sido posible identificar a muchos cadáveres recuperados, según la policía.

En esas condiciones sería posible que muchos cadáveres no identificados correspondan a personas que siguen reportadas como desaparecidas, una vez que se confirme su identidad.

MUCHO POR HACER

Jim Abe, el joven rescatado junto con su abuela, se había quedado sin electricidad ni servicio telefónico, como muchos otros japoneses, desde el terremoto del 11 de marzo.

Cuando las autoridades lo vieron el adolescente las llevó al interior de la vivienda, donde estaba su abuela Sumi Abe, de 80 años. Ambos habían sobrevivido gracias a la comida que guardaban en el refrigerador, dijo Shizuo Kawamura, del departamento policial de Ishinomaki.

La mujer no podía salir de la casa porque tenía problemas para caminar y el adolescente, quien sufría hipotermia, no había podido liberarse de los escombros sino hasta el domingo, explicó Kawamura durante una entrevista telefónica con The Associated Press.

Ambos fueron encontrados por la policía local. Los agentes se percataron de que no podían sacar a la mujer de la casa derruida, y tuvieron que llamar a otros rescatadores, agregó el funcionario.

La NHK mostró vídeo de la mujer, algo aturdida pero lúcida, cuando era colocada en una camilla. Pudo dar su nombre y decir a los socorristas que había estado en la casa desde que se derrumbó.

Cuando se le preguntó si estaba herida respondió que no.

La policía informó que trataba de averiguar si había otros familiares viviendo en la casa.

Kawamura dijo que, aunque el rescate era un motivo de alegría, las autoridades tenían “demasiadas víctimas que atender como para celebrar lo ocurrido”.

Ese no era el único problema que enfrentaban los japoneses.

El alimento, el combustible y el agua seguían siendo escasos. En los días recientes el Gobierno reconoció que estaba mal preparado para un desastre de una magnitud semejante. La tragedia ha sido considerada ya por el primer ministro como la peor crisis de la nación desde la Segunda Guerra Mundial.

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