Momentos de zozobra y tensión vivieron 48 pasajeros de un bus de transporte urbano colectivo que la tarde de ayer se precipitó a un cauce de unos 30 metros de profundidad en el barrio Altagracia.
Al momento de los hechos se presentaron miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos, de la Dirección General de Bomberos y la Cruz Roja Nicaragüense, quienes trasladaron a unos 10 pasajeros lesionados a un centro hospitalario.
Afortunadamente, los heridos iban en condición estable.
El bus de la ruta 154 era conducida por Alfonso Hernández Araica, quien en medio del asombro y el susto relató que el accidente se produjo por una falla en los frenos.
El bus viajaba de sur a norte, pero según el conductor fue imposible detener la marcha del vehículo, por lo que se precipitó en el cauce.
El accidente ocasionó la caída de un frondoso árbol y de un poste de tendido eléctrico, cuyos cables cayeron a la tierra, por lo que los habitantes estaban temerosos por un incendio.
Los pobladores se encontraban alarmados y a la espera de una cuadrilla de Gas Natural para que restableciera el fluido eléctrico.
Luis Sánchez, poblador de ese sector, dio gracias a Dios que en la calle no se encontraba ni un niño jugando o algún adulto transitando por el lugar, ya que en ese caso el percance hubiese sido mortal.
“De milagro no hubo víctimas que lamentar. Imagínese que hubiera estado una rueda de niños en la calle o adultos caminando, se los hubieran levantado”, dijo Sánchez.
Carla García Estrada reprochó que las unidades de transporte colectivo se movilicen por la capital sin presentar óptimas condiciones.
“Esos buses con desperfectos mecánicos no deberían andar por la calle. Eso es un atentado masivo. Aquí pudieron haber decenas de muertos”, señaló la pobladora.
Heilyng Ramírez comentó que al momento del percance no se encontraba en su vivienda, pero que al llegar se imaginó lo peor.
“Gracias a Dios mis hijos no estaban en la calle”, expresó.
Por su parte el poblador Josué Fernández consideró que el percance vial se originó de manera imprevista y que no se debería responsabilizar al chofer del bus.
“Los buseros no salen a la calle pensando en arriesgar la vida de nadie. Eso fue un accidente que gracias a Dios no dejó víctimas y no creo que el conductor haya querido venir a parar al cauce”, consideró.
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