Los compromisos que tenemos a diario pueden ser muchos. Ya sea laboral o personal, a veces el tiempo “se hace corto” y desearíamos que el día tuviera más de 24 horas para cumplir correctamente con nuestras obligaciones.
- frenética que va de un lado a otro, para poder avanzar.
2.— El sicólogo Róger Montalván explica que la dejadez y el perfeccionismo son enemigos de lo bueno y lo posible. “A veces intentamos resolver los problemas importantes en un tiempo escaso y desperdiciamos horas en realizar cosas triviales. Hay que distinguir lo que es realmente importante de lo que no lo es”, aconseja Montalván.
3.— Es fundamental establecer prioridades, haciendo una lista con las tareas que se tienen que realizar en el día, la semana o el mes y valorar su urgencia, para darles salida por orden, delegando en otros las que sean oportunas para no cargarse de trabajo extra y evitando las ajenas a nuestra competencia u horario, según lo recomendado por Montalván.
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Un día laboral normal puede convertirse en un día lleno de estrés sobre todo si no se cumple con las asignaciones correspondientes o si se deja trabajo acumulado. Y si le agregamos los compromisos personales o familiares el estrés será mayor.
Establecer prioridades es el primer paso para que tu vida deje de ser una carrera desenfrenada. Además, es preciso invertir el tiempo estrictamente necesario en cada actividad y reorganizar el trabajo por hacer.
El hecho de tener muchas actividades laborales y personales por hacer, a veces se debe a que se utiliza mal el tiempo que disponemos.
En ocasiones es por simple falta de atención y hábitos adquiridos.
La sicóloga Karla Pastrán explica que la gente que vive sedienta de tiempo suele vivir en un círculo vicioso y al tener demasiados compromisos no puede cumplirlos con éxito.
El ritmo de vida de estas personas es vertiginoso, caótico y frustrante. “Viven el día a día corriendo, sin parar”.
TIEMPO PARA TODO
Cuando se tiene días llenos de compromisos laborales es casi inevitable no estar cansados y estresados. Lo único que se quiere es ir a dormir y descansar un poco.
Pero si en la casa mantenemos otro caos y se deja acumular cosas como lavar o planchar ropa, limpiar o simplemente hacer comida o ayudar a los niños a estudiar, se crea un problema aún más grande.
Pastrán afirma que incluso en cosas cotidianas como esas, es importante delegar funciones y organizar las tareas en un tiempo específico.
A igual que con la pareja o niños, hay que establecer momentos determinados para ver a los amigos y parientes, llamarles con cierta frecuencia, “si el contacto es esporádico se van enfriando las relaciones”, señala la sicóloga, para quien disfrutar de buenas relaciones también es una de las mejores formas de aprovechar el tiempo.
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