Mientras se busca hacia dónde inclinar nuestra admiración, los pensamientos de la mayoría suelen ir hacia el pasado, personificado en la figura de Alexis Argüello, formidable tricampeón de boxeo, que situó a Nicaragua en la geografía deportiva mundial.
Es que por lo general estamos inconformes con el presente. Sin embargo, con Román “Chocolatito” González el futuro ha llegado.
A través de un estupendo instrumental físico, este muchacho ha comenzado a escribir su historia, aunque los mejores capítulos todavía están en gestación. Pero su calidad es innegable y su conversión en una figura de trascendencia, es asunto de tiempo.
Hoy en Puebla, México, Román expondrá su corona mundial minimosca AMB, ante Manuel “Chango” Vargas, rival del que se sabe que aguanta y es valiente, pero no se cree que meta en aprietos al nica, capaz de imponerse en cualquier terreno.
González tiene como faenas cumbres sus éxitos ante los nipones Yutaka Niida y Katsunori Takayama, pero también se deshizo de una serie de ranqueados, a quienes resolvió con facilidad, al extremo de hacerlos deslucir con su estilo incisivo y tenaz.
A menos que suceda algo anormal, Román debe imponerse hoy antes del límite. Y lo invito a que no repare tanto en su oponente, sino en la clase de boxeador que es el “Chocolatito”, quien de todas formas suele mostrarse tan brillante que empequeñece a sus rivales.
El nica tiene fuego, valentía y recursos. Pero lo más notorio en su arsenal es el manejo de su izquierda, con repeticiones constantes y a velocidad abrumadora. Con ella arponea a sus rivales en la zona abdominal, mientras recurre a su poderosa derecha, para el tiro de gracia luego del trabajo de demolición.
Vargas no es un flan o cosa parecida. Se ha metido al ring y en la mayoría de veces ha resistido, frente a figuras como Geovany Segura y Donnie Nietes. Y aunque Nonito Donaire le apagó el mundo en cuatro asaltos, ha demostrado que desquita lo que le pagan sobre el entarimado.
Pero la victoria debe ser de Román, quien no es Alexis, y tampoco es Rosendo Álvarez, pero dispone del material, las agallas y clase, para forjar su propia historia y construir su legado. Esta noche veremos un adelanto.
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