TOMADO DE LA PRENSALIBRE.COM
La creciente presencia de las maras preocupa cada vez más a los gobiernos y la sociedad civil en Centroamérica, actualmente “la región más peligrosa del mundo”, según la Alianza Internacional para la Consolidación de la Paz, Interpeace, asociada a Naciones Unidas.
Estas pandillas juveniles violentas no son solo resultado de décadas de conflictos armados internos, especialmente en Guatemala, El Salvador y Honduras, que conforman el altamente inseguro “Triángulo Norte de Centroamérica”.
- Interpeace presentó la semana pasada al Gobierno de Guatemala “12 estrategias para prevenir la violencia relacionada con la adolescencia y la juventud”, pero la propuesta rebasa la acción penal.
Educar para prevenir la violencia en la familia, la escuela y la comunidad; promover programas de reinserción social para quienes pertenecen o pertenecieron a una mara o pandilla son algunas de las propuestas de Interpeace y el Instituto de Estudios comparados en Ciencias Penales de Guatemala (ICCGP).
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Las maras son además una consecuencia (y no la única) de políticas públicas represivas, inefectivas para enfrentar las causas estructurales de la violencia social, manifestó al diario Deutsche Welle Isabel Aguilar, directora del Programa de Juventud de Interpeace para Centroamérica.
La prensa y las autoridades policiales asocian las altas tasas de homicidios y otros crímenes con la presencia de maras y pandillas en el “Triángulo Norte”, donde operan las organizaciones más fuertes: “Salvatrucha” y “Mara 18”.
Estas realizan hechos violentos como la extorsión, el sicariato, el “narcomenudeo”. Pero la “débil investigación criminal” y la impunidad del 98 por ciento de los delitos encubre además la acción de otras organizaciones del crimen organizado en la región, explica Aguilar.
Las maras son grupos asociativos juveniles conformados, en principio, para reforzar lazos de seguridad e identidad de adolescentes que sufren problemas sociales relacionados con la pobreza.
Muchos provienen de entornos familiares violentos, carecen de oportunidades educativas, sufren el abandono de padres migrantes o la propia migración en condiciones precarias, subraya la activista de Interpeace.
MARAS AUXILIAN A FAMILIARES
A diferencia de las motivaciones altamente lucrativas de otras organizaciones del crimen organizado, no es inusual que las maras destinen el dinero obtenido en robos y extorsiones a auxiliar a familiares y compañeros en aprietos (madres solteras, viudas, huérfanos, prisioneros). Así lo muestran investigaciones de Interpeace.
Los vínculos entre maras y crimen organizado existen, mas han sido poco aclarados, insiste Aguilar.
Más de 3,000 jóvenes entre 28 y 35 años y cerca de 500 niños menores de 17 años murieron violentamente en Guatemala en 2010. La situación se repite en Honduras y El Salvador.
Los ciudadanos pierden progresivamente la fe en las instituciones encargadas de proveer seguridad y justicia. Proliferan fuerzas privadas de seguridad y actos de justicia “por cuenta propia”.
“Hay encuestas de percepción que revelan que mucha gente quiere volver a las dictaduras, con la idea de que en marcos autoritarios el crimen disminuiría”, afirma la coordinadora regional de Interpeace.
Muchos funcionarios del Estado apuestan igualmente por la represión porque consideran que la prevención no rendirá los resultados inmediatos que convienen a la imagen de los políticos frente a sus electores, añade la experta en temas de juventud, conflictos, paz y derechos humanos.
Interpeace llama a cooperar internacionalmente para prevenir la violencia organizada en Centroamérica -lo que no puede separarse de la lucha contra la pobreza en la región.
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