Es difícil encontrarse un peleador mexicano cobarde. Los hay malos, pero no temerosos. Cuando pelea un azteca, por lo general se sabe que ofrecerá espectáculo, y a menudo un recital de coraje.
Manuel “Chango” Vargas, rival de Román “Chocolatito” González el sábado, es de esa estirpe, lo que no necesariamente significa que tenga alguna oportunidad de vencer al pinolero. No. Pero hay que subir al ring y castigarlo con autoridad para anularlo.
Y eso lo sabe mejor que nadie González (27-0, 23 KO), quien espera derrotarlo el sábado, cuando exponga su corona minimosca de la AMB, en Puebla, México. Vargas tiene 29-7 con 14 KO y no se cree que vaya a significar un freno para el reinado del nica en las 108 libras.
Pero, ¿quién es Manuel “Chango” Vargas”? Primero que todo es bueno aclarar que “Chango” en México quiere decir mono. Podría parecer ridículo detenerse en esto, pero es que “Chango” en Honduras es elegante, en Dominicana es bromista, en Bolivia es niño y en Argentina es el carrito en el que se cargan las compras del súper.
Vargas nació en Lagos de Moreno, Jalisco, en 1981. Tendrá 30 años el próximo 23 de marzo. Su carrera profesional la inició en el año 2000, perdiendo dos de sus primeros tres combates. Pero luego eslabonó una cadena de 23 victorias consecutivas, que se detuvo hasta en el 2007, cuando fue vencido por Rayonta Whitfield de EE. UU.
Entre los oponentes vencidos durante esa racha aparecen nombres conocidos aquí como Paulino “Gato” Villalobos; otros que han trascendido más como Edgar Sosa y hasta nicas como Oscar Murillo, a quien venció por decisión unánime. Tras caer con Whitfield, en duelo eliminatorio, volvió con empate frente a Lorenzo Trejo.
En el tramo final de su récord aparece su revés por decisión dividida ante Donnie Nietes en pelea unificadora del cetro mínimo OMB en 2009, igual que el KO sufrido ante Nonito Donaire en tres asaltos en febrero del 2010, pero en peso mosca.
Una de sus últimas faenas fue ante Giovanny Segura, quien lo noqueó en siete asaltos en noviembre del 2010, cuando terminó con el rostro machacado, situación que podría volver a vivir el sábado, si no se andan con cuidado ante el “Chocolatito”.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B