“Íbamos a empezar la misa”, con estas palabras el padre Carlos Handal, de la Catedral de Managua, explicó la llegada repentina de un grupo de exmilitares miembros de la Fundación de Voluntarios de Guerra del Ejército Militar Patriótico que se tomaron el templo ayer a eso de las 6:00 de la tarde.
Horas más tarde los terrenos de Catedral estaban siendo rodeados por efectivos policiales y antimotines, mientras adentro los padres intentaban negociar con los ocupantes el desalojo del lugar.
Los exmilitares justificaron esta acción porque dijeron estar “cansados” de que el Gobierno no les dé una respuesta a las múltiples demandas que han venido exigiendo.
“Queremos acceso a la salud integral y sicológica, acceso a los programas del Gobierno como Usura Cero, Hambre Cero, apoyo con los proyectos urbanos y rurales que la fundación está sosteniendo”, expresó Carlos Merlo, tesorero de la fundación.
El ambiente se puso tenso cuando se hablaba de que adentro habían armas y con la llega de los efectivos policiales. La directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera declaró que harían respetar las leyes si los ocupantes no desalojaban.

“No podemos permitir la toma de la Catedral. Nosotros vamos a dejar salir a las personas que quieran salir, si están armados, con armas de fuego, vamos a hacer cumplir la ley, en estos momentos hay un cerco, estamos controlando los portones y vamos a valorar qué vamos a hacer”, declaró.
Hasta el cierre de nuestra edición se negociaba el desalojo de los terrenos en una reunión que sostuvieron la primera comisionada Granera, los sacerdotes y los representantes de los exmilitares.