La advertencia de PAC

El 24 de noviembre del año pasado, después que Costa Rica presentara en el tribunal de La Haya su más reciente demanda contra Nicaragua en relación con la interminable disputa sobre el río San Juan, publicamos un artículo del recordado poeta e historiador Pablo Antonio Cuadra Cardenal (PAC), antiguo codirector de LA PRENSA, titulado “Costa Rica siempre ha insistido, Nicaragua siempre ha cedido”, el cual había sido publicado originalmente por este Diario el 15 de diciembre de 1973.

Ahora que la Corte Internacional de Justicia ha emitido una resolución preliminar sobre la nueva demanda costarricense, para mientras dicta la sentencia definitiva, vale la pena recordar aquel escrito magistral del poeta PAC, aunque solo sea para constatar que aún no se ha dejado de escribir la historia lastimosa —para los nicaragüenses—, de que en la recurrente disputa sobre el río San Juan Costa Rica sigue insistiendo y Nicaragua continúa cediendo.

En realidad, la soberanía sobre el pequeño pero emblemático sitio de Harbour Head, que es parte del territorio nacional de Nicaragua y por lo tanto el gobierno de Daniel Ortega ha reclamado el derecho de posicionar allí efectivos militares, sin dar cuentas a nadie, quedó en el limbo jurídico hasta que la Corte Internacional dicte la sentencia definitiva sobre la demanda de Costa Rica. El tribunal de La Haya no ha dicho que ese territorio es costarricense, como lo reclaman los ticos, pero tampoco lo ha reconocido como nicaragüense al ordenar a los dos países que se abstengan de enviar fuerzas armadas y de seguridad a ese lugar, y que deben evitar “toda acción que pueda agravar o extender el diferendo”.

Cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la resolución del 13 de noviembre del año pasado, mediante la cual pidió a Nicaragua que retirara su fuerza militar del lugar en disputa y que las partes buscaran una solución bilateral, el gobierno de Daniel Ortega la rechazó con indignación y le negó a la OEA autoridad para involucrarse en este asunto. En aquella ocasión, en una reunión con representantes de los demás poderes del Estado que están subordinados a él, Ortega aseguró que los efectivos del Ejército permanecerían en Harbour Head porque es parte del territorio nacional, dijo que estaban allí para combatir el tráfico de drogas y acusó a los gobernantes de México, Guatemala, Costa Rica, Panamá y Colombia, de favorecer a los narcotraficantes que operan en la frontera de Nicaragua con Costa Rica.

Sólo cuando ya se podía advertir con claridad que la Corte Internacional de Justicia de La Haya mandaría a desmilitarizar la zona, fue que Ortega retiró los efectivos militares de Harbour Head, pero el daño ya estaba hecho. Ahora la decisión del supremo tribunal internacional ha dejado en el vacío la soberanía sobre Harbour Head —que sin duda pertenece a Nicaragua pero Costa Rica reclama como propia— hasta que sea dictada la sentencia definitiva, lo cual ocurrirá dentro de tres o cuatro años.

“Debemos estudiar a fondo nuestra historia y conocer la política permanente empleada por Costa Rica respecto a esa región, para proceder con cautela, para garantizar uno a uno y plenamente nuestros derechos y para prever, con soluciones a nuestro favor cualquier litigio futuro”, escribió PAC en el artículo que hemos mencionado arriba.

En su escrito PAC advirtió que desde el comienzo de la historia de Nicaragua como estado independiente, cuando ocurrió la anexión del territorio de Nicoya, Costa Rica se ha venido aprovechando de los pleitos entre los nicaragüenses y de sus inconsecuencias políticas y jurídicas. Y describió los principales capítulos del conflicto entre ambos países, en los cuales casi siempre el favorecido ha sido Costa Rica, pero no por tener la razón sino por la incompetencia de los gobernantes nicaragüenses.

Lo que ha ocurrido, aseguró PAC, es que “los costarricenses saben dos cosas: 1º. Que exigiendo sin derecho han conseguido derechos. 2º Que los nicaragüenses hemos sido, a través de la historia, flojos y descuidados, y que siempre hay ocasión, si se tiene paciencia, de meterle zancadilla al descuidado e inestable”. Y concluyó advirtiendo: “Esperamos que esta vez —en este momento tal vez decisivo para la historia nicaragüense— nos despojemos del candor con que siempre hemos actuado y perdido en nuestros problemas de fronteras y de derechos limítrofes”.

Sin embargo, en Nicaragua, por falta de una política gubernamental de integración nacional seguimos escribiendo la misma historia lastimosa.

(El artículo de PAC se puede leer en http://www.laprensani.com/2010/11/24/opinion/44525).

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