La Catedral de Matagalpa fue restaurada bajo el mando del antecesor de Monseñor Rolando Álvarez.LA PRENSA/L. E. Martínez

Prometen alegría para recibir a nuevo obispo

Los preparativos para la ordenación y toma de posesión episcopal del recién nombrado obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez Lagos, apenas empiezan, pero las expectativas sobre un apoteósico recibimiento florecen entre la feligresía católica de esa Diócesis, considerada entre las principales plazas eclesiásticas del país.

Corresponsal/ Matagalpa

Los preparativos para la ordenación y toma de posesión episcopal del recién nombrado obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez Lagos, apenas empiezan, pero las expectativas sobre un apoteósico recibimiento florecen entre la feligresía católica de esa Diócesis, considerada entre las principales plazas eclesiásticas del país.

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  • Entre otros retos, el nuevo obispo de Matagalpa, Rolando José Álvarez Lagos, tendrá que seguir los proyectos emprendidos por su antecesor en la Diócesis, monseñor Jorge Solórzano, a quien la feligresía llama el “obispo peregrino, misionero y constructor”.
Solórzano emprendió la restauración de la Catedral, la residencia episcopal, El Ateneo, el Centro Diocesano de Pastoral La Cartuja, el colegio diocesano San Luis.

Asimismo, concluyó la construcción del Seminario Menor y otras obras.

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Álvarez, residente en Managua, será ordenado obispo y tomará posesión de la Diócesis de Matagalpa el dos de abril próximo, sucediendo en el cargo al actual obispo de Granada y administrador apostólico de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano.

“El recibimiento debe ser grande, con bastante gente y muy alegre, con peregrinos de todos lados, como fue cuando recibimos a monseñor Jorge”, exclamó Flora Granados, del barrio El Progreso, refiriéndose a la bienvenida que los matagalpinos brindaron a Solórzano cuando este asumió la Diócesis, el 3 de diciembre de 2005.

Granados, además, considera oportuno que el Gobierno municipal, que preside el sandinista Sadrach Zeledón Rocha, declare Hijo Dilecto y entregue simbólicamente las llaves de la ciudad al nuevo obispo.

Con ese planteamiento coincide Martha Lorena Hernández, habitante de la comunidad Waswalí, quien señala que “tenemos que salir a esperarlo y saludarlo en los lugares por donde pase y creo que sería bueno que le entreguen las llaves de la ciudad”.

También genera expectativas coincidentes entre los feligreses el cómo conducirá Álvarez la diócesis de donde han sido nominados tres de los cuatro arzobispos en la historia de la Arquidiócesis de Managua, incluyendo a los dos últimos: el cardenal Miguel Obando y Bravo, el 5 de marzo de 1970, y monseñor Leopoldo Brenes, nombrado por el Papa Juan Pablo II el dos de abril de 2005.

Virginia Hernández, de Waswalí, espera de Álvarez “que sea amable, porque monseñor Leopoldo y monseñor Jorge eran muy amables y buenos”.

Mientras que Francisco Herrera, del barrio Apante, estima que entre los principales retos de Álvarez estará “guiar el rebaño de la Diócesis con entusiasmo. Él es joven y estoy seguro de que lo va a lograr”. Miguel Aguinaga Ortuño, de la parroquia San Juan María Vianey, sostiene que Álvarez “es muy dinámico”.

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