San Salvador/ACAN-EFE
Un juzgado especializado de San Salvador condenó ayer a 11 pandilleros involucrados en el asesinato del periodista franco-español Christian Poveda a penas entre 4 y 30 años de prisión, informaron fuentes de los tribunales.
El Centro Judicial «Isidro Menéndez» detalló en un comunicado que el tribunal Especializado de Sentencia impuso a Luis Vásquez y José Alejandro Melara una condena de 30 años de prisión por el delito de «homicidio agravado» y «proposición y conspiración el delito de homicidio agravado», respectivamente.
El juicio instalado el pasado lunes, contra 31 presuntos pandilleros involucrados en la muerte del periodista, concluyó con la sentencia de 20 años de cárcel para Keyri Geraldina Mayorga considerada «cómplice no necesaria».
Mientras que otros 8 imputados, entre ellos el ex agente policial Juan Napoleón Espinoza Pérez, quien afirmó que el periodista estaba delatando a los pandilleros ante las autoridades, recibieron una condena de 4 años de prisión.
El boletín de los juzgados indica que los representantes de la Fiscalía expresaron su satisfacción por el fallo contra los autores materiales e intelectuales del asesinato, porque «estas personas ya tienen ciertas condenas» y pasarán «buena parte de sus vidas en prisión».
«Pese a que el Tribunal solo condenó a 11 imputados, el resto de los 31 acusados ya purgan penas por diversos delitos y, de hecho, hace 15 días algunos de ellos fueron condenados por agrupaciones ilícitas», indica el boletín.
FOTOPERIODISTA CONVIVIÓ CON PANDILLEROS
El 2 de septiembre de 2009 Poveda fue asesinado en una zona rural próxima a la colonia «La Campanera», la misma en la que durante 16 meses el fotoperiodista convivió con pandilleros de la Mara-18, protagonistas de su documental «La vida loca».
Las investigaciones revelaron que en la pandilla con la que Poveda trabajó el documental se corrió el rumor de que era informante de la Policía.
A raíz de esto, los pandilleros tomaron la decisión de asesinarlo por lo que lo citaron, lo bajaron de su camioneta y le dispararon en el rostro, utilizando armas de fuego calibre 38 y 9 milímetros.
El asesinato de Poveda causó conmoción en El Salvador, donde el presidente, Mauricio Funes, calificó el crimen de «vil», mientras que en el exterior también fue condenado por gobiernos como el de Francia y por organizaciones de reporteros.