El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció ayer que no descansará hasta que su país esté libre de secuestros. LA PRENSA/AFP/PRESIDENCIA/CÉSAR CARRIÓN

Presión militar devuelve a 22 secuestrados

La presión militar permitió devolver a la libertad a 22 de los 23 empleados de una subcontratista de la petrolera canadiense Talisman secuestrados presuntamente por las FARC este lunes en Vichada, en el este de Colombia, donde ayer buscaban a un último rehén.

BOGOTÁ/ EFE

La presión militar permitió devolver a la libertad a 22 de los 23 empleados de una subcontratista de la petrolera canadiense Talisman secuestrados presuntamente por las FARC este lunes en Vichada, en el este de Colombia, donde ayer buscaban a un último rehén.

Secuestros masivos como este, atribuido por las autoridades al frente 16 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no se producían en el país desde enero 2008, cuando la guerrilla retuvo a 30 turistas en el departamento del Chocó, fronterizo con Panamá.

La captura de 23 ingenieros y operarios, todos de nacionalidad colombiana, de una empresa subcontratista de Talisman se registró la tarde del lunes en el municipio de Puerto Príncipe, en el Vichada, departamento que limita con Venezuela.

En declaraciones a emisoras locales, el gobernador del Vichada, Juan Carlos Vila, señaló que un grupo de hombres armados irrumpió en un campamento donde los trabajadores realizaban análisis sísmicos y labores de exploración y secuestró a los 23.

De inmediato se activó la búsqueda, denominada Operación Minotauro, con un dispositivo militar integrado por unos 500 hombres y liderado en la zona por el comandante del Ejército Nacional, el general Alejandro Navas.

La “presión militar” desembocó en el rescate de 21 de los secuestrados. Uno se había fugado poco después de la captura y dio la primera información a las autoridades para poner en marcha la búsqueda del resto.

Así lo explicó ayer el ministro colombiano de Defensa, Rodrigo Rivera, quien señaló que “el mundo se les vino encima a los guerrilleros” cuando sintieron encima la presión de las tropas.

La práctica de los secuestros masivos fue usada principalmente por las FARC durante la década de los noventa y afectó sobre todo a policías y militares.

En 1998 hubo tres ataques cruentos de las FARC: en el Caquetá, con un saldo de 65 militares muertos y 43 secuestrados; en Guaviare, donde fallecieron 40 policías y militares, y fueron capturados 56; y en el Vaupés, con un resultado de 16 miembros de la fuerza pública muertos y 61 hechos cautivos.

En 2002 guerrilleros de las FARC asaltaron la Asamblea Departamental del Valle del Cauca, en Cali (suroeste), y secuestraron a 12 diputados. Once fueron asesinados en junio de 2007 y un superviviente fue liberado por los rebeldes en 2009.

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