El lunes pasado falleció en Miami, Estados Unidos, el pintor y muralista nicaragüense César Caracas.
Nacido en Rivas en 1935, Caracas residía en Miami desde los años ochenta. Es considerado una gloria nacional y un exponente de la pintura latinoamericana.
Hasta marzo del 2010 Caracas contaba con más de 55 murales en varias partes de Nicaragua y más de 10 en Miami.
En sus pinturas y murales sobresalían los temas relacionados con su país natal. Ya fuera Rubén Darío, la Bandera Nacional o el Güegüense, el pintor plasmaba la historia o las bellezas de su país.
Uno de sus primeros murales lo realizó en 1958, cuando pintó una superficie de 25 metros, una obra que evocaba la Batalla de San Jacinto.
Caracas es considerado uno de los mejores exponentes del muralismo nicaragüense y del arte en general.
En sus obras de pequeño y mediano formato sobresalen el intenso colorido, el brillo y los contrastes de sus formas de expresión. Con un dibujo bien sólido y muy seguro, donde se perfilan los contornos, sus telas traslucen, desde la sobriedad de los temas y pasión.
En una entrevista realizada por LA PRENSA a Caracas en el 2007, él explicaba que pintar era una necesidad y que vivir en el exilio le inspiraba hacer obras relacionadas con Nicaragua.
Su biografía queda plasmada en el libro César Caracas: El arte no se puede someter, escrito por la pintora nicaragüense y esposa de Caracas, Mariadilia Martínez. El pintor era de la idea que una pintura no es solo un cuadro para colgar en la pared, sino que es cultura. César Caracas será velado el viernes y será sepultado el sábado en Miami.
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