A lo largo de la historia del beisbol nicaragüense el trabajo arbitral ha sido exclusivo para los hombres, pero mañana en Juigalpa, Chontales, Sheyla Báez dará un paso importante en el derribo de la barrera al ser la segunda mujer que actúe en un partido de Primera División.
Más allá del trabajo para el que la eligieron, Báez aún no tiene otra meta planteada en el beisbol, pues su ascenso ha sido rápido.
Urcuyo agregó que la jinotegana Jamileth Pineda, de 19 años, también tiene la aprobación para trabajar en la Primera División, pero por su juventud decidió continuar con en el beisbol infantil.
Próximamente, Pineda podría ser la tercera mujer árbitro y la más joven.
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La primera mujer en realizar este trabajo fue Delfa Figueroa, de Masaya, y Báez será la segunda en la lista con su debut mañana en el estadio Carlos Guerra Colindres, en la doble jornada entre Toros y Cafeteros de Carazo.
Además del hecho de ser nombrada para un juego de este nivel, los dos años de experiencia que tiene en esta labor también representan un ascenso rápido en la pelota nacional.
Guillermo López, delegado del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) en Juigalpa y directivo de los Toros, fue el encargado de darle la noticia a la árbitro el miércoles, según su propio relato.
“Me alegro porque fui elegida, voy a dar lo mejor por las personas que me han apoyado y me han dado la fuerza para salir adelante en el beisbol”, expresó Báez a LA PRENSA.
La árbitro relató que desde los ocho años de edad comenzó a ver beisbol, ya que acompañaba a su abuela, María Burgalín, quien desde hace más de 30 años vende comida en el estadio de Juigalpa.
Juego a juego comenzó y creció su interés por el trabajo de los jueces y fue a Mauricio Miranda, un árbitro de Juigalpa, a quien le solicitó el apoyo para ser incluida en su organización para luego convertirse en un miembro de ella.
Después de múltiples exámenes escritos y pruebas prácticas, se le dio a Báez la oportunidad de trabajar en juegos de la Liga Campesina de Juigalpa y en la Recreativa y recientemente inició en la Liga Departamental Mayor A.
“Es algo muy importante (su nombramiento), porque no solo los hombres lo pueden hacer, porque las mujeres tenemos el derecho y deber de hacer lo que hacen los hombres”, comentó.
A sus 34 años, siendo madre soltera de dos pequeños, Oscar Iván Báez (13) y Leana Hernández Báez (10), el trabajo de árbitro representa un ingreso extra para la familia de esta mujer, que trabaja como afanadora en el Hospital Asunción de Juigalpa.
Hasta el momento Báez ha trabajado y trabajará en la Primera División, en las bases, pero está segura que algún día se colocará detrás del plato.
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