La ilegítima candidatura de Ortega

Violando de manera deliberada y flagrante la Constitución Política de Nicaragua, el FSLN proclamó en un mitin realizado en la Plaza de la República el sábado 26 de febrero recién pasado, la candidatura ilegal e ilegítima de Daniel Ortega a una segunda reelección y un tercer mandato presidencial.

Por lógica, la oposición electoral al orteguismo debería estar contenta con la proclamación de la nueva candidatura presidencial del anacrónico caudillo sandinista, quien sin duda es el personaje del FSLN más repudiado por la mayoría de los ciudadanos nicaragüenses. Para la oposición que va a participar en las elecciones del próximo 6 de noviembre, Ortega es el mejor candidato del oficialismo porque es al que más fácilmente le podría ganar, suponiendo que los votos se cuenten honestamente y que se respete la voluntad popular, de lo cual hasta ahora no hay ninguna garantía.

Daniel Ortega está vinculado a los recuerdos más desagradables del pasado reciente, que tiene la mayoría de los nicaragüenses: a una dictadura militar que en muchos aspectos fue peor que la somocista; a la represión brutal contra los que se atrevían a protestar contra el régimen de los años ochenta; a una sangrienta guerra civil desatada por el empecinamiento de imponer un sistema totalitario comunista, como el de Cuba, y de involucrar a Nicaragua en el conflicto de las grandes potencias por la hegemonía mundial; al servicio militar obligatorio que llevó al matadero a millares de adolescentes y a la desesperación dolorosa de sus madres y padres; a un perverso régimen de represión y espionaje dirigido por el Ministerio del Interior de Tomás Borge y la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE) de Lenín Cerna; a la feroz censura de prensa; a la violencia contra la mujer en la peor de sus manifestaciones; a una economía desastrosa que llegó a registrar las cifras más altas de inflación en toda la historia económica mundial; a la escasez y el racionamiento miserable de los productos de consumo popular más indispensables, mientras los dirigentes revolucionarios y sus allegados se abastecían de todo en las diplotiendas del Estado, etc.

A todo eso, y más, se asocia inevitablemente la imagen y la candidatura de Daniel Ortega, quien, si bien es cierto que en su actual gobierno no ha cometido todas las tropelías totalitarias que cometió en los años ochenta, sin embargo ha atropellado la Constitución y desvirtuado las instituciones de la democracia, ha restringido las libertades y los derechos de los ciudadanos, ha creado un clima de inseguridad jurídica, ha vuelto a provocar antagonismos internacionales y ha renovado el lenguaje de intolerancia y odio contra sus adversarios y sus críticos. Todo lo cual es un anticipo más que suficiente para prever lo que podría suceder en otro período presidencial de Daniel Ortega, que según sus partidarios será una etapa más radical de su “revolución”.

Expertos en el estudio de la opinión pública y encuestas electorales, dicen que la memoria de lo acontecido en los años ochenta ya no influirá en la decisión electoral de la mayoría de los votantes, porque no vivieron en aquella situación. Pero eso no es tan cierto, pues se conoce que los padres siempre transmiten a los hijos los recuerdos de sus desagradables experiencias, y además, como muy bien dicen algunos historiadores, los recuerdos del pasado siempre merodean, como si fueran fantasmas, en las mentes de las generaciones presentes. Y los consultores electorales y asesores de imagen recomiendan siempre a los partidos que quieren ganar elecciones, que deben ofrecer a los electores caras nuevas que se diferencien de aquellos que se desacreditaron en el pasado, por los abusos que cometieron.

Además, Daniel Ortega ha sido vapuleado electoralmente tres veces, en 1990, 1996 y 2001, con más del 50 por ciento de la votación contraria. Y si pudo ganar la elección presidencial de 2006, fue con una votación minoritaria de 38 por ciento —y con el 8 por ciento escondido, para evitar la posibilidad de segunda vuelta— gracias al pacto con Arnoldo Alemán que “generosamente” bajó la cifra del umbral electoral, del 45 al 35 por ciento.

De manera que el rechazo a la candidatura de Daniel Ortega a otra reelección presidencial no es porque sea ganadora, sino porque es ilegal, inconstitucional e ilegítima; porque su reelección está prohibida por el artículo 147 de la Constitución, la cual solo puede ser reformada por la Asamblea Nacional, nunca por una resolución espuria de 6 magistrados orteguistas que no tiene ninguna validez jurídica, política ni moral.

COMENTARIOS

  1. R Perez
    Hace 16 años

    Nicaragua desgraciada patria vapuleada por tu inocencia
    pueblo mio
    pueblo nuestro
    cobardes todos. miserebles en el tiempo
    hasta cuando? hasta siempre, sino es uno es otro
    somos todos,imbecelices? no solo soy yo!!!!udtedes no?
    date cuenta patria mia patria tuya

  2. Pedro Arauz
    Hace 16 años

    Ortega entrando al tunel ilegal del robo descarado de elecciones y sin vuelta atras (proximo Zelaya), Evo muerto de miedo con un pueblo que lo quiere linchar,Chavez perdiendo elecciones y Castro sin un kilo…

    En poco tiempo toda esta payasada del Siglo 21 no sera mas que un lejano y tonto recuerdo, ya veran…See More

  3. Pedro Arauz
    Hace 16 años

    1)El fin del ALBA? Despues de todo quien les amamanta con los dolares imperialistas con que se alimenta la payasada de Castro,Chavez, Ortega y Evo viene perdiendo terreno a pasos agigantados: Lula out y Rousseff es otra, no como el sambero de Lula, Kirchner bien muerto, Zelaya out y correteando por ahi, Chile, Colombia y Peru cada vez m…as centro-pragmatico, Kadaffi capeando balas, Admahenijad desesperado matando opositores, Ortega entrando al tunel ilegal del robo descarado de elecciones

  4. Mario Valle
    Hace 16 años

    Lástima señores por más que se desgaliyen, la candidaura del Cmte Daniel Ortega, es un hecho, tan legítimo como que después del sabado sigue el domingo. Cual es el miedo, si no es un candidato ganador como dice la derecha, déjenlo que participe en las elecciones sin tantas quejas y llanto.

  5. EL AHUAMDO
    Hace 16 años

    La resolución de la CSJ, restituye los derechos a todos los ciudadanos Nicaragüenses, ya que el poder descansa en le pueblo y los magistrasdos firmantes de la sentecia son magistrados constitucionales que se mantinen en sus puestos por decretro presidencial, mientras la AN, no nombre a los sustitutos.
    Legislaciones compradas como Guatemala y Colombia han emitidos resoluciones sobre el tema de la reelección. Además el mismo pueblo te castiga o te premia con el voto.

  6. FERNANDO GONZALEZ
    Hace 16 años

    El segundo parrafo del articulo 5 de la COnstitucion prohibe las Dictaduras. Se aplicaria en el caso de Ortega

  7. Dr Daryll Bonilla Wallace
    Hace 16 años

    Si tanto se habla de la oposicion a la candidatura a la re-eleccion de Daniel Ortega , por que los partidos de la oposicion no olvidan sus intereses particulares y se unen como una gran alianza y presentan un candidato digno para quien votar ?
    Los partidos de oposicion siguen defendiendo sus propios intereses y al final lo unico que estan logrando es dividir aun mas el voto nicaraguense.

  8. Doug M
    Hace 16 años

    Don LUIS SANCHEZ S., este es uno de los mejores editoriales que he leido en los ultimos tiempos, magistralmente ha resumido todo lo acontecido desde los 80s, lo que esta aconteciendo y estar por acontecer, SI LO PERMITIMOS COMO CIUDADANOS. Ayer fuimos nosotros que enfrentamos al monstruo de ortega y los 8 restantes, hoy le corresponde a los jovenes, que son los que pierden mas, ningun titulo les garantizara trabajo, y sin trabajo no hay libertad y orgullo personal. Les apoyaremos hasta el final!

  9. conciencia
    Hace 16 años

    Si todo es ilegal, ilegitimo entonces deberiamos declarar nula la candidatura de Ortega!!..no mas f$ln!!

  10. jurina
    Hace 16 años

    La pasión por el poder de Ortega es directamente proporcional a la de quienes quieren sustituirlo. Todos criticamos al tirano y lo hacemos por indignación ante tantas tropelías, pero quienes pueden hacer la diferencia no son capaces de sumar voluntades, porque como buenos liberales, pregonan el individualismo, que devora intensamente cualquier asomo de unidad. La sociedad en general, somos víctimas tanto del autoritarismo del orteguismo, como de la desmesurada ambición egocentrista libera

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