Cuando se da un préstamo, hay una doble responsabilidad de no solo recuperar el crédito; pero también de cuidar la salud financiera de la otra persona. Para evitar sobreendeudarlo, hay reglas que deben seguirse.
Lo esencial es responder las preguntas: ¿Puede pagar? y ¿Quiere pagar? Lo más importante, es saber si la persona quiere pagar, si es honesta. Analice cómo pagó sus préstamos anteriores. ¿Si no le paga a otros, le pagaría a usted? Pregunte las referencias de la persona en su comunidad: si es conocido como “buena paga” o si le vienen a cobrar.
Vea cómo vive la persona, qué tan estable es su hogar y ordenada su vida personal, si tiene vicios (alcohol, juego, etc.). Negocios nuevos, personas con poco tiempo de empleo, o de vivir en el lugar y préstamos a más largo plazo tienen más probabilidad de no pagarse. Evalúe hace cuánto tiempo reside en su vivienda o tiene negocio. Cómo utiliza sus ganancias ¿invirtió en su negocio o en la educación de sus hijos o por el contrario, destinó sus ahorros solo a gastos de consumo?
Pregúntele ¿qué estaría dispuesta a hacer en caso de no poder pagar? y ¿qué estaría dispuesta a dar en garantía? Cuando pregunte, mírela a los ojos. Existen empresas llamadas centrales de riesgo, que dan información del historial de pagos de la persona con diferentes instituciones. Son valiosas para tomar mejores decisiones de préstamo.
Para saber si la persona puede pagar, calcule su capacidad de pago: si sus ingresos menos sus gastos le dejan suficiente ganancia para pagar sus préstamos. Asegúrese de incluir en los gastos el pago de todos los otros préstamos que tenga. Pregunte a la persona cuánto considera que puede pagar sin tener dificultades, y compare dicha cantidad con la cuota del préstamo y con su capacidad de pago. Deje margen entre lo que le queda y la cuota que deberá pagar.
Si la ganancia que le queda después de pagar sus gastos es casi igual al monto (cuota) que tiene que pagar por el préstamo, es muy probable que tendrá problemas de pago ante cualquier situación no esperada.
Verifique las fuentes de ingresos de la persona. Si es salario, pregunte hace cuánto tiempo trabaja. Si es negocio, verifique cuántos años funciona y cómo le va. Respalde ingresos con documentos.
Vea que la persona no esté sobreendeudada. Si una persona tiene más de tres préstamos, o si las cuotas que tiene que pagar sobrepasan el 35 por ciento de sus ingresos mensuales, es probable que esté sobreendeudada y le sea difícil pagar. Establezca el plan de pagos.
Para no tener créditos incobrables, cuide de no sobreendeudar a las personas. No hay tasa de interés que compense un crédito que no se paga.
(*) El autor es Director de Promifin, auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central, ejecutado por Triodos Facet. [email protected]
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