SANÁ / MANAMÁ / AFP
La muerte de dos manifestantes en Yemen, en un ataque de partidarios del presidente Alí Abdalá Saleh contra una sentada en Saná, reforzó todavía más la determinación de los opositores al régimen, que ayer seguían movilizados en la capital.
El Congreso General del Pueblo (CGP), el partido en el poder, aplazó una contramanifestación prevista ayer a causa de la muerte de los dos manifestantes en la noche del martes, mientras que ocho diputados del partido dimitieron para protestar contra la violenta represión de la oposición.
En total 16 personas han muerto en el país desde que empezó el movimiento de protesta, según fuentes médicas.
Ayer en la mañana miles de manifestantes volvieron a participar en una sentada delante de la universidad de Saná con gritos que denunciaban al “criminal que ataca durante la noche”. “La sentada seguirá hasta la caída del régimen”, coreaban los manifestantes, en su mayoría estudiantes.
El martes en la noche, un ataque contra este campamento de partidarios del régimen dejó dos muertos y 23 heridos. El ataque empezó hacia medianoche y aunque los manifestantes, con ayuda de la policía, intentaron detener a los agresores, éstos lograron huir tras haber disparado contra la muchedumbre.
Los estudiantes lograron desalojar sin embargo a un grupo de partidarios del CGP que estaban instalados en una calle cercana a la plaza de la Universidad y que ya habían atacado el día antes a los opositores con porras y puñales, según varios testigos.
La policía bloqueó ayer los accesos a esta plaza, rebautizada con el nombre de “Plaza de la Liberación”, como la que fue el epicentro de la revuelta en Egipto que terminó con la caída de Hosni Mubarak.
PROTESTAS EN BAHRÉIN
Miles de manifestantes siguieron con sus protestas para pedir reformas a la monarquía sunita a pesar de la liberación de 23 opositores chiitas, el mismo día en que el monarca Hamad ben Isa Al Jalifa viajó a Arabia Saudita para reunirse con el soberano Abdalá, quien apoya al régimen y rechaza la injerencia extranjera.
En Manamá, en la Plaza de la Perla, convertida en el epicentro de la revuelta, los manifestantes, en su mayoría chiitas, gritaron consignas de unidad como “Todos somos hermanos, sunitas y chiitas” o “No abandonaremos el país”.
Tras los disturbios del martes, las fuerzas de seguridad dejaron el centro de la ciudad y ayer no había ningún policía visible, un signo de la voluntad de apaciguamiento de las autoridades con la oposición.
La liberación de 23 activistas chiitas, acusados de crímenes “terroristas”, indultados por el Rey, es una respuesta según el monarca, al llamamiento de clemencia de los manifestantes el lunes. “Lo que es justo es sentarse a la mesa de diálogo nacional, como propuso el príncipe heredero (Salman ben Hamad Al Jalifa), con mi apoyo”, expresó el Rey.
Los principales partidos de la oposición en Bahréin piden la instauración de una monarquía constitucional en el que reina la dinastía de los Al Jalifa desde hace 200 años.
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