Reelección, diputados y predicar con el ejemplo

Es un secreto a voces que casi todo el pleito que hay dentro y entre los partidos y grupos de oposición, es por la asignación de las cuotas de candidatos a diputados, pero sobre todo por los lugares preferenciales o ganadores, que son los primeros de las listas. De esa lucha enconada de los dirigentes opositores, lo que perciben los ciudadanos es que a los políticos no les interesa la deplorable situación del país ni impedir que Daniel Ortega se reelija de manera ilegal, inconstitucional e ilegítima, sino las curules y sus beneficios que ellos quieren mantener o conseguir en las elecciones del próximo noviembre.

Se puede comprender, aunque no justificar, el voraz apetito político por las diputaciones. Es que los diputados a la Asamblea Nacional reciben un sueldo básico mensual de 3,700 dólares. Tienen derecho a dos introducciones de automóviles libres de impuestos; reciben un equivalente de casi 19 mil dólares al año para financiar proyectos sociales que en realidad son para su promoción política personal y partidista; tienen asignada una cuota de combustible de 190 galones mensuales, que sube a 270 para los directivos; son favorecidos con un valioso seguro médico privado para cada uno y su cónyuge, pagado por el Estado, aparte del ordinario del INSS; tienen el privilegio de usar pasaporte diplomático, extensivo a miembros cercanos de su familia; y quién sabe cuántos otros privilegios que no son conocidos públicamente.

Aparte de eso, la función legislativa les permite a los diputados acceso a información privilegiada y la oportunidad de provechosas conexiones externas. Y por si todo eso fuera poco, cada diputado sigue o puede seguir ejerciendo su profesión u oficio, o atender sus negocios particulares. Esto es lo que hace posible el “milagro” de que algunos diputados llegan a la Asamblea Nacional con una mano atrás y la otra adelante, como se dice popularmente, pero al poco tiempo se convierten en personajes que se relacionan de tú a tú con diplomáticos, grandes empresarios y otras figuras prominentes de la sociedad.

En un país como Nicaragua, donde el Producto Interno Bruto (PIB) por persona es de 2,700 dólares al año y el salario mínimo mensual promedio será de 132 dólares, según el acuerdo empresarial-laboral-estatal de la semana pasada, sin duda que tanto ingreso económico por tan poco trabajo de los diputados, es por lo menos envidiable. Por otro lado, con una economía privada tan pequeña e incapaz de absorber recursos humanos, como es la del país, la competencia por las funciones y empleos públicos de alto nivel y buena remuneración es muy fuerte, y en el caso de los políticos se vuelve una lucha feroz.

Pero aparte de considerar ese aspecto material, económico y social de las diputaciones, que las hace tan codiciadas y peleadas por los políticos de vieja data y de nuevo ingreso, hay que ver también la dimensión estratégica del problema. Actualmente, la bandera principal que levanta la oposición en general y las fuerzas democráticas en particular, es la lucha por la no reelección de Daniel Ortega. Y no sólo porque una nueva reelección de Ortega sería ilegal, inconstitucional e ilegítima, sino también porque la reelección y el continuismo en el poder de los denominados “hombres fuertes”, como el caudillo del FSLN, ha sido causa de las más grandes calamidades y desgracias políticas que ha sufrido Nicaragua a lo largo de sus casi 190 años de vida independiente.

Por otro lado, el candidato presidencial de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE), don Fabio Gadea Mantilla, es el único que se ha comprometido a que, en el caso de ganar las elecciones del 6 de noviembre próximo, impulsaría una revolución de la honestidad gubernamental. De manera que para hacer más creíble ese compromiso, para sustentarlo apropiadamente y predicar con el ejemplo desde ahora, nada mejor sería que ninguno de los diputados que forman parte de esa alianza electoral se presentara a la reelección para el siguiente quinquenio legislativo.

Estamos claros de que los casos de Daniel Ortega y los diputados no son comparables, puesto que la reelección del caudillo del FSLN está prohibida por la Constitución y para los diputados no hay prohibición. Seguramente esto no le gustará a los diputados de la UNE, pero si pudieran tomar la decisión de no presentarse para la reelección, darían una importantísima señal de integridad política que fortalecería la candidatura de don Fabio. Y la verdad es que eso ni siquiera sería un sacrificio, pero sí una demostración de ética y honor para su propia credibilidad.

COMENTARIOS

  1. ANICETO
    Hace 16 años

    Solo hay que monitorear la los programas de discusiones politicas en las radio-emisoras, radio corporacion, radio 800, la 15 etc, para escuchar un monton de candidatos a diputados que no se quieren quedar afuera del pastel bramando como niños recien nacidos, y con una retorica que ha veces hasta a uno mismo lo hacen dudar, con un poder de convencimiento de si no son ellos los proximos padres de la patria, la patria se hunde. QUE BARBARIDAD!!!

  2. Nica
    Hace 16 años

    Senores de la Prensa, lo que hay que pedirle a los diputados es que reformen la Ley Electoral, para establecer la ELECCION DIRECTA, para que los diputados electos por el pueblo respondan a sus representados y no a los líderes de sus partidos políticos.

    La reeleccion de diputados es sana en democracia, si los diputados responden al pueblo, si trabajan para el pueblo.

  3. franz
    Hace 16 años

    Nada nuevo en este editorial Ya sabemos que los Nicoyos viven con apenas $12 Dollares mensuales ya sabemos que los politicos son tan coruptos como el dictador, Ya sabemos que no tienen consiencia politica sino del bienestar economicos de ellos y sus familiares. Si el trabajo investigativo de los periodistas de la prensa fuera mas eficiente, cinsiso y expedito seria investigar estos Srs. CORUPTOS y demostrarle al pobre pueblo para que sepan por quien votaran en las elecciones..eso es periodismo.

  4. Carlos Arturo Porras
    Hace 16 años

    Cada cierto tiempo el pueblo nicaraguense y algunos alrededor del mundo tiene que pagar su cuota de sangre debido a los «chupa sangre» politicos baratos que lo unico que desean es perpetuarse en el poder, de cualquier forma. La pesadilla esta cobrando forma de nuevo y hay que exterminarla antes de que el monstruo de la tirania se enraize de nuevo en nuestro pais cubierto de piel de obeja.Cada dia es un dia mas que este engendro diabolico se esta apoderando de toda la poblacion.

  5. conciencia
    Hace 16 años

    Ninguna de las personas en la asamblea sabe lo que es ganarse el pan diario con el sudor de su frente y sus huevos…solo quieren el dinero facil, dinero que no es de ellos.. es dinero para el progreso de Nicaragua. No al pacto corrupto f$ln – PLC.

  6. Eliseo
    Hace 16 años

    Muy buena proposicion. Si los candidatos de oposicion hacen un compromiso publico de no repetir como diputados, muchos indecisos se inclinarian a votar por el candidato Gadea. Bueno, la decision esta en sus manos (de los diputados) Demuestren al pueblo que todavia tienen algo de patriotismo.

  7. El Nicaraguense
    Hace 16 años

    Creo que este editorial es utopico. Me encantaria que no hubiera reeleccion para ningun cargo de eleccion popular. Sin embargo, lo que la constitucion no prohibe, no nos hagamos mas legales que la ley. Le aconsejo a Don Fabio que haga una buena negociacion con los diputados de los diferentes partidos, que les asegure su parte y la cola que anda que acepten la suplencia en cada escano. A lo mejor la cola es muy sincera y patriotica y acepta el reto. Eso si a los traidores, nel pastel.

  8. Que Horror
    Hace 16 años

    Hombre así quien no es diputado. Y todavía no les da para comer. Pobres momias, parásitos del pueblo.

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