LA PRENSA/ BISMARCK PICADO

Poesía de Gloria Gabuardi

He buscado la luz que Dios me dio, en el corazón del ser humano. He encontrado la trascendencia de la soledad, la palidez del follaje al amanecer, la penumbra que deja un día triste y la ternura exquisita de una tarde de silencios.

En el recuento de esta vida

He buscado la luz que Dios me dio,

en el corazón del ser humano.

He encontrado la trascendencia de la soledad,

la palidez del follaje al amanecer,

la penumbra que deja un día triste

y la ternura exquisita de una tarde de silencios.

Yo he dormido con el corazón entre las manos,

y he caminado al horizonte donde esa luz alumbra.

He oído apagarse el eco de la noche

y he querido atrapar el tiempo y sus distancias.

Soy viajera en este barco

y siempre he tenido un cielo con presagios.

A veces grito mi nombre: Gloria….

y escucho dulcemente el batir suave

del limonero de mi casa.

Todo es tan hermoso como el sonido de una castañuela

“Gloria a Dios en las alturas”….

y se conmueve y susurra mi jardín

y pasa el viento cadencioso en su plegaria,

la plegaria del sol al penetrar las tardes en el mar.

En el recuento de esta vida

paso esta página en limpio

y marco presurosa mi imaginado territorio.

De Mástiles y Velas

Mis recuerdos

Como llaga y carne

como relámpago y sus días de calma,

en el último rincón de mis pupilas,

los guardo uno a uno

los camino siempre

como viajera inagotable:

cada piedra, cada hoja, cada canción.

¡Hay vida, rica mía, cómo me dueles!

Del libro Defensa del Amor

La Prensa Literaria

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