El Primer Ministro de Túnez, Mohammed Ghannouchi, ha quedado a cargo del gobierno de este país tras las revueltas de enero. LA PRENSA/AFP/FETHI BELAID

Inseguridad está latente en Túnez

La inseguridad y el riesgo de un brote integrista quedaron patentes ayer en Túnez con el asesinato de un sacerdote polaco, degollado por extremistas según las autoridades, y el ataque a una calle de prostitutas por islamistas que querían incendiarla.

TÚNEZ/AFP

La inseguridad y el riesgo de un brote integrista quedaron patentes ayer en Túnez con el asesinato de un sacerdote polaco, degollado por extremistas según las autoridades, y el ataque a una calle de prostitutas por islamistas que querían incendiarla.

Es el primer asesinato de un religioso, además extranjero, desde la caída del régimen de Ben Alí el 14 de enero. El cura, de 34 años, apareció degollado ayer en una escuela privada de la región de Manouba, cerca de la capital de Túnez, afirmó una fuente del ministerio del Interior tunecino.

“Un grupo de terroristas fascistas con orientaciones extremistas está detrás de este crimen teniendo en cuenta la manera en la que fue asesinado”, añadió el ministro, sin aclarar si se refería a islamistas.

Marek Rybinski apareció degollado en el garaje de una escuela religiosa privada, donde se ocupaba de la contabilidad. Fue agredido antes de ser degollado, precisa el ministerio citado por la agencia oficial TAP.

OTRO ATAQUE

No ha sido el único brote fundamentalista en el país. Por la tarde, en la capital de Túnez, decenas de islamistas intentaron prender fuego en la calle Abdalá Guech para incendiarla. En esa calle está situado uno de los principales prostíbulos de la capital, ubicado cerca de la Medina.

“Unos grupos intentaron entrar en esta calle, pero la policía ya sabía que iban a llegar manifestantes. Bloquearon las salidas y ahora es custodiada por la policía y el ejército”, contó un comerciante.

Anteriormente, varias decenas de islamistas se habían manifestado exigiendo el cierre en Túnez de todos los “prostíbulos” y gritando consignas como “no a los prostíbulos en un país musulmán” y “el cierre de las casas de prostitutas es una obligación”. “Hemos exigido el cierre de esta calle, estamos en un país musulmán y debemos aplicar lo que exige el islam”, dijo Hamza, de 21 años.

La semana pasada, la comunidad judía de Túnez expresó su inquietud al Gobierno por unos incidentes antisemitas frente a la gran sinagoga de Túnez.

Consciente del vacío de seguridad desde la caída del régimen, el Gobierno decidió la semana pasada llamar a reservistas jubilados desde hace cinco años para reincorporarse al ejército.

El Gobierno se enfrenta a diario a robos a mano armada, manifestaciones que reclaman ayudas sociales y a la inmigración clandestina de miles de tunecinos que se van a Europa en busca de un empleo.

Para intentar mitigar las tensiones sociales y responder a las demandas de una población exasperada por el desempleo, el gobierno anunció el viernes una serie de medidas de ayuda social de emergencia para los más desfavorecidos.

También llamó a los sindicatos a entablar negociaciones en el sector privado y en el público, principal reivindicación de la poderosa central sindical UGTT, según su portavoz, Taieb Bacuch. Por último, el Gobierno adoptó la amnistía general de los presos políticos.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí