Comandante Yajob descanse en paz

Por Guillermo E. Miranda

La noticia de la muerte del comandante Yajob nos ha hecho recordar y retroceder a una época que muchos considerábamos superada, desde que la Resistencia Nicaragüense entregó sus armas después de haber contribuido a recuperar la democracia de nuestra Patria, democracia que para desgracia nuestra hoy está en grave riesgo por la mediocridad de una buena parte de nuestros políticos opositores. Cuando el comandante Yajob decidió alzarse nuevamente contra el gobierno de Ortega, estaba consciente de los riesgos que corría, ya que durante la década de los ochenta llegó a comandar la fuerza de tarea Sagitario, una de las más emblemáticas de la Resistencia, por su heroicidad, arrojo y cantidad de misiones cumplidas con éxito. A diferencia de aquella época en que su actuación era eminentemente la de un hombre de armas, en esta ocasión su proclama fue predominantemente política y exhortativa al Gobierno, para que respetara las reglas del juego democrático al que se había comprometido.

Su condición de hombre libre no le permitió considerar en ningún momento la posibilidad de convertirse nuevamente en sujeto de los caprichos políticos de Daniel Ortega y así nos lo hizo saber en sus diferentes comunicados.

Pero el motivo principal de este artículo no es únicamente recordar su nobleza de espíritu ni su disposición al sacrificio por su pueblo. Sino más bien, invitarlos a que juntos rindamos el más grande homenaje posible a su memoria y este homenaje no puede ser otro que el de comprometernos a ejercer nuestro derecho al voto en las próximas elecciones, pero de manera responsable. Sabiendo que nuestro voto cuenta en la medida en que votemos por candidatos honestos y no por tránsfugas que llegan a la Asamblea cobijados de demócratas para luego vender sus conciencias y nuestro futuro democrático. La Asamblea Nacional no es ni centro de rehabilitación, ni premio para los incondicionales de ciertos líderes. A ese poder del Estado debemos enviar hombres y mujeres que hayan probado liderazgo en sus comunidades y compromiso con la causa de la democracia.

Esta exhortación que presento a sus consideraciones, eran ni más ni menos el sueño del comandante Yajob. Su muerte jamás podrá considerarse en vano, si aquéllos que amamos nuestra democracia y nos preocupa el futuro que habremos de heredarle a nuestros hijos, cumplimos con el compromiso de ejercer con responsabilidad nuestro derecho al voto. En las próximas elecciones las debilidades humanas de algunos dirigentes políticos impidieron la unidad que todos anhelábamos. Esto definitivamente es una ventaja que Ortega sabrá aprovechar en su beneficio, ya que ninguno de los candidatos que nos proponen los diferentes partidos “opositores” logran el consenso que pueda asegurarnos una futura victoria. Esta debilidad evidente en las diferentes casillas presidenciales debemos suplirla eligiendo a los mejores candidatos a diputados para evitar la debacle y vergüenza que hemos tenido que soportar por la actuación de quienes hoy dicen representarnos, pero que en realidad con muy pocas excepciones lo que han llegado a hacer a ese poder del Estado es a enriquecerse sin importarles el daño que su actuación causa al pueblo.

Para finalizar quiero asegurarles que el sacrificio y entrega que el comandante Yajob nos demostró nos acompañara siempre a aquéllos que tuvimos el honor de conocerlo y llamarlo amigo. Hoy Yajob entró por la puerta grande en la historia de nuestra Patria y no importa cuánto lodo o inmundicia quieran lanzarle sus detractores, jamás podrán manchar su nombre, mucho menos su memoria. ¡Viva Yajob!

El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.

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