LA PRENSA/FOTO ARTE/B. RODRÍGUEZ

Pinochos en casa

¡Oscar David! ¿quién se comió la torta que acabo de poner sobre la mesa?, pregunta la madre al niño de tres años. —Fue la pipita— contesta rápidamente el pequeño con la boca llena de migajas.

¡Oscar David! ¿quién se comió la torta que acabo de poner sobre la mesa?, pregunta la madre al niño de tres años. —Fue la pipita— contesta rápidamente el pequeño con la boca llena de migajas.

Un niño mentiroso tal vez al inicio nos puede causar gracia, pero después su comportamiento se vuelve fastidioso.

Según la sicóloga clínica Sandra Ney, de Clínica San Juan, antes de los 5 años los niños no saben mentir. Cuando lo hacen, muchas veces es para describir fantasías propias de la edad o librarse de una culpa, es decir el famoso “no fui yo… fue…” y así evitar un posible castigo.

Sin embargo la especialista comenta que después de esta edad los niños comienzan a estructurar la mentira, “hay una evidente intencionalidad de ocultar cosas o falsear la realidad con un propósito claro: engañar y ocultar una realidad, ya que en esta edad saben la diferencia entre la verdad y la mentira”, dijo.

APRENDIENDO A MENTIR

La sicóloga Ledia Gutiérrez, de la Clínica Mente Sana, expresó que los niños mienten porque tienen un mundo de fantasías incentivados muchas veces por la televisión.

Ella recomienda aclararle al niño hasta dónde es real o fantasía.

También comentó que algunas veces desean escapar de alguna situación difícil que están viviendo y buscan crear un bienestar porque la relación en el ambiente no está bien.

[doap_box title=»Recomendaciones» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
  • Ledia Gutiérrez recomendó que los padres deben estar siempre pendientes de sus hijos. Cuando el niño dice que le regalaron algo con mucha frecuencia, se debe investigar porque se puede sumar otra patología que es la cleptomanía o tomar cosas ajenas.
  • También darles obligaciones dentro de la casa porque eso los hace sentirse miembros útiles dentro del hogar. Así como tomar en cuenta al menor cuando se va a realizar un cambio en la familia, para que ellos se sientan integrados dentro de la misma.
  • De igual forma Nidia Pasquier expresó que los padres deben revisar las mochilas de sus hijos cuando llegan de clases, las tareas y ponerse con ellos una hora para crearles el hábito de estudio, luego tendrán tiempo para jugar y compartir.

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“Generalmente los niños empiezan a mentir cuando hay hogar disfuncional. Cuando están pasando una separación o divorcio, en ese momento una de las manifestaciones de malestar es la mentira y pueden llegar a la mitomanía, como se conoce patológicamente a la mentira”, subrayó Gutiérrez.

También hay otros factores que inciden, según Sandra Ney, y es el ambiente donde el niño se desarrolla.

Un ejemplo claro de eso es cuando mentimos delante de los niños o los involucramos en nuestras mentiras: “Decile que no estoy”, “verdad Juancito que no salí ayer”, “no le vayas a decir a tu papá que…”

“Estas mentiras según los adultos son inofensivas o piadosas que nos ayudan a librarnos, conseguir u ocultar algo. Sin embargo el niño que está en proceso de formación recibe un mensaje claro: “Se vale mentir, la mentira te ayuda”, distorsionando en el niño sus valores acerca de lo bueno o lo malo, explicó la especialista.

También apuntó que en la medida que el niño crece y toma mayor conciencia, aprende a mentir mejor, es decir es capaz de decir una mentira con detalles.

Esta mentira engaña fácilmente a los demás o pueden sostener un “te lo juro mamita que no fui yo”, hasta utilizar recursos como las lágrimas o hacerse el enojado. Al final consigue crear una duda en el adulto, “tal vez no fue él”, dice la madre.

HONESTIDAD

La especialista Sandra Ney explicó que los padres de familia deben ayudar a sus hijos primero con su ejemplo.

“No decir que la mentira es mala y luego lo hacemos, hay que se congruentes con lo que les enseñamos. También haciéndoles saber que debemos siempre asumir la responsabilidad de nuestros actos y por eso debemos decir la verdad”, expresó Ney.

Además de reforzarlos positivamente cuando dicen la verdad: “Me gusta que fuiste muy valiente en asumir tu culpa, te felicito”.

Para Ledia Gutiérrez algunos padres optan por castigarlos o pegarles, lo importante es llegar al fondo de las cosas. Analizar qué es lo que le está causando malestar al niño y revisar el ambiente familiar.

EN EL COLEGIO

Para Nidia Pasquier, sicopedagoga del CDI Eduardo Contreras, los niños en edades escolares mienten por miedo o temor. Los padres los cuestionan y prefieren decir lo que se quiere que ellos respondan.

“Algunas veces por falta de atención ellos mienten, no dicen que les dejan tarea porque quieren compartir esos momentos en la casa con el papá o con la mamá o simplemente ver televisión”, dijo.

Según Pasquier, de acuerdo con su experiencia como educadora a los niños mentirosos no se les cree porque constantemente están mintiendo.

“Ya se conoce a los pequeños mentirosos porque dicen cosas que no son lógicas. Algunos padres que sobreprotegen les creen a los niños, llevan incluso a los colegios a reclamar porque dicen que la profesora le pegó. Sin embargo ésta es una forma de llamar la atención cuando hay problemas emocionales, cuando hay falta de atención de los padres”, expresó.

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