TOMADO DE EL NUEVO HERALD
Por Carol Marbin Miller y Diana Moskovitzi
Ocho horas después que Víctor Doctor, de 10 años, salió trastabillando de la camioneta de su padre adoptivo, abrumado por el humo tóxico, los investigadores de bienestar infantil de la Florida enviados a su casa en Westchester el lunes tuvieron que enfrentar una gran interrogante: ¿dónde estaba la hermana melliza de Víctor?
La respuesta resultó ser en una camioneta roja, cerca de la I-95 en West Palm Beach. La niña fue hallada muerta dentro de una bolsa plástica en la camioneta.
Tanto Víctor como su hermana, quien no ha sido identificada por la policía ni las autoridades de bienestar infantil, fueron el tema de una preocupante llamada cuatro días antes al número de emergencia del Departamento de Niños y Familias (DCF).
A los niños —dijo una maestra— los ataban de pies y manos con cinta adhesiva. El reporte indica que sólo los liberaban para comer. A raíz de la tragedia del lunes, otros dos niños adoptados por Jorge L. Barahona (de origen nicaragüense) —padre adoptivo de Víctor— quedaron bajo control del DCF el martes. El caso es atendido por la juez de circuito Cindy Lederman, a quien le han pedido que, una vez más, les busque una familia.
Jorge Barahona fue acusado el martes por la Policía de West Palm Beach de abuso infantil con agravantes, informaron las autoridades en una conferencia de prensa por la noche. “Esperamos imponerle otros cargos”, afirmó el portavoz policial Chase Scott.
Las autoridades de bienestar infantil ofrecieron el martes pocos detalles de qué sucedió con Víctor y su hermana.
“Estamos en la etapa preliminar de una investigación trágica y compleja”, expresó Mark Riordan, portavoz del DCF. “Estamos trabajando con la Policía y otras autoridades en dos jurisdicciones”, dijo.
“Aunque hay una investigación sobre esta familia, nuestra preocupación es la seguridad de los niños”, explicó.
Fuentes afirman que Víctor sigue hospitalizado en estado crítico. La Policía dijo que Barahona era interrogado el martes por la noche.
Scott dijo que las sustancias tóxicas halladas en el cuerpo de Víctor son tan tóxicas que un policía que se acercó al niño fue afectado por dolores de cabeza y en el pecho. Las autoridades no saben exactamente qué sustancias había en la cabina de la camioneta pero Barahona es fumigador.
Según fuentes conocedoras del caso, Víctor y su hermana melliza fueron adoptados cuando los problemas de alcohol y drogas de su madre natural llevaron a una negligencia persistente. Fueron enviados a vivir con Jorge Barahona, de 53 años, y su esposa Carmen, de 60, que trabajaba con un pediatra. Hace unos años los Barahona adoptaron a los mellizos.
Los Barahona parecían ser padres tradicionales que vivían en los suburbios. Tenían dos cachorros de dachshund, una cotorra y eran padres adoptivos desde hace una década. En las sala del tribunal de la juez Valerie Manno-Schurr los dos niños dijeron en privado que querían que la pareja los adoptara.
Antes de la adopción los Barahona fueron objeto de tres denuncias de abuso infantil al teléfono de emergencia, dijo Riordan, quien declinó especificar las alegaciones.
Una fuente indicó que la niña iba a la escuela sucia y otro informe alegó que los dos niños tenían hematomas. Las denuncias no resultaron en ninguna medida contra los Barahona.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 A ,6 A