La jefa de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionada mayor Vilma Reyes, manifestó que aunque no se puede generalizar que en todos los colegios los alumnos porten armas, indicó que es a las direcciones de los centros de enseñanza a quienes les corresponde evitar que ingresen con las mismas.
Reyes dijo que a la Policía le corresponde garantizar la seguridad en la parte externa de los centros de enseñanza.
Reyes agregó que en caso que los directores de centros de estudios consideren que alguna situación debe ser objeto de investigación, deben realizar las coordinaciones necesarias, pero reiteró que “no inspeccionamos las mochilas”.
A su vez, la funcionaria policial recordó que desde hace varios años esa institución implementa el plan colegio, que este año ha incluido actividades previas al inicio del año escolar, como es el control de los expendios de licor, lugares de venta de drogas ilícitas y los sitios donde están ubicadas las máquinas tragamonedas.
La directora de la Policía, primera comisionada Aminta Granera, en declaraciones recientes adelantó que el plan colegio este año se desarrollará en todos los centros educativos del país, y para ello han involucrado a los jefes de sectores. El mismo incluirá controles de reguladores de tránsito en colegios que estén ubicados cerca de las vías consideradas peligrosas.
REFLEJAN AMBIENTE QUE LES RODEA
La detección de todo tipo de armas y licor en poder de estudiantes en institutos de secundaria, como han denunciado algunos directores de centros capitalinos, refleja el ambiente en el cual se rodean los alumnos, considera la directora de la Fundación Nicaragua Nuestra, Claudia Paniagua, quien considera que los estudiantes “están replicando conductas a las que están expuestos”, pues en su mayoría proceden de barrios considerados de riesgo.
FALTA DE OPORTUNIDADES
En la edición de LA PRENSA de ayer, el director del colegio Maestro Gabriel, Ricardo Espinoza, confirmó que el año pasado decomisó alrededor de 20 armas cortopunzantes que los alumnos llevaron al centro. En el Benjamín Zeledón, mientras tanto, al menos a seis alumnos les ocuparon botellas de licor.
Paniagua señaló que muchos de los alumnos que se ven inmersos en esta situación proceden de familias disfuncionales, viven en enfrentamientos de pandillas, son jóvenes que han superado la adicción a las drogas o con vagancia habitual.
Muchas veces —consideró— a estos jóvenes les ha faltado oportunidades para un desarrollo sano.
Muchos de ellos, por la actividad en la que han estado inmersos tienen acceso a armas hechizas, otros han pasado de utilizar puñales u otro tipo de armas cortopunzantes al uso de armas de fuego.
Paniagua señaló que desde hace mucho tiempo, las organizaciones que trabajan para sacar a los muchachos de grupos juveniles, han estado advirtiendo “del alto riesgo” observado en el comportamiento de algunas agrupaciones, sobre todo en Managua, donde se les ha observado que tienen acceso a armas de fuego.
Una de las cosas que han observado es la apariencia de mejoría económica que presentan los jóvenes de algunos barrios.
ESTUDIANTES EXPUESTOS A VIOLENCIA
Paniagua dijo que por eso los estudiantes de algunas escuelas que viven en esos barrios donde hay riesgos, “definitivamente están expuestos a toda esta violencia, y ellos los repiten porque lo han vivido adentro de sus hogares o fuera de ellos”.
“Están expuestos, muchos de ellos viven la violencia intrafamiliar (…) viven un mundo violento, otros son parte de pandillas, otros simplemente se arman contra grupos que los quieren atacar”, insistió Paniagua.
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