El irrenunciable derecho de protestar

El régimen de Daniel Ortega no cesa de agredir a LA PRENSA, ya sea en forma directa o encubierta, y de esa manera ataca a la libertad de expresión y de prensa en general. Sin embargo nosotros tampoco nos cansamos de protestar y denunciar las agresiones orteguistas.

El orteguismo agrede a LA PRENSA de múltiples maneras: presiones fiscales y aduaneras, control hostigoso del Seguro Social y del Ministerio del Trabajo, obstáculos a los periodistas para impedirles que cumplan su deber y ejerzan su derecho de recoger la información en las instituciones públicas a fin de darla a conocer a la ciudadanía, inclusive ataques violentos de turbas armadas con morteros contra las instalaciones del periódico y la residencia de nuestro gerente general, ingeniero Hugo Holmann Chamorro.

Es importante destacar que en las agresiones con morteros contra las instalaciones de LA PRENSA y la residencia del ingeniero Holmann Chamorro, no sólo ponen en zozobra a las personas sino que las exponen a un grave peligro de sufrir lesiones o algo peor, ante la indiferencia de los policías que se presentan al lugar de los hechos pero al parecer más interesados en asegurar que las turbas hagan su “trabajo”, que en proteger a las personas agredidas e indefensas como es su obligación de acuerdo con la Constitución y la ley.

El pretexto para estas agresiones contra LA PRENSA es que se trata de una protesta de extrabajadores del periódico que fueron despedidos y reclaman su reenganche o una indemnización. Pero como lo hemos aclarado hasta la saciedad, tanto públicamente como en el juzgado donde se tramita el caso, esos individuos no eran trabajadores de LA PRENSA. Ellos eran contratistas solo para distribuir las suscripciones en el área de Managua. Y LA PRENSA, haciendo uso del derecho que le confieren las leyes revocó los contratos de algunos de esos distribuidores atendiendo quejas de los suscriptores por el mal servicio que prestaban. De manera que no hubo despido porque no eran trabajadores de LA PRENSA, sino revocación de contratos, y en todo caso tienen que esperar lo que se resuelva en el juzgado, no agredir a las personas y la propiedad.

En realidad, su verdadero interés —o más bien del régimen orteguista que los instiga por medio de una central sindical oficialista— ha sido el de crear una célula del FSLN dentro de LA PRENSA para atentar contra ésta desde dentro. Y para imponerla boicotean la circulación del periódico, atacan sus instalaciones y la residencia de uno de sus principales funcionarios, y en fin, actúan contra la libertad de prensa de manera encubierta, mediante una falsa demanda laboral, ya que no se atreven a hacerlo de manera descarada como lo hacían durante la primera dictadura de Daniel Ortega, en los años 80.

Sin embargo, como ya hemos dicho, del mismo modo que Ortega y sus partidarios y agentes no se cansan de agredirnos, tampoco nosotros nos cansamos de denunciar sus agresiones y todos los abusos que se cometen con los bienes y recursos económicos del Estado y contra los intereses de los indefensos ciudadanos nicaragüenses. Y mientras podamos hacerlo, no dejaremos de denunciar las agresiones y abusos gubernamentales, tanto ante la opinión pública de Nicaragua como en los organismos nacionales e internacionales que defienden los derechos humanos y la libertad de expresión y de prensa.

Estamos convencidos de que lo peor que se puede hacer ante el autoritarismo, es callar los abusos gubernamentales o cansarse de denunciarlos. Eso empeora la situación del agredido y fortalece al agresor. La protesta y la denuncia son indispensables no solo para defender el derecho y la garantía expresamente violados, sino también para preservar todos los demás derechos. Como se dice en el lenguaje de los defensores de los derechos humanos, derecho que no se defiende es derecho que se pierde. Peor aún, callar ante el abuso y no denunciar la agresión, por la razón que sea, de hecho convierte al agredido en una especie de cómplice involuntario del agresor.

El doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien junto con LA PRENSA que él dirigió con ejemplar valentía e impecable honestidad fue víctima de los abusos y agresiones de la dictadura dinástica somocista, nos dejó el legado de principios de que por ningún motivo ni riesgo debemos renunciar a denunciar los abusos del poder. Un mandato al que hemos sido fieles hasta en las peores circunstancias y al que siempre mantendremos nuestra fidelidad.

COMENTARIOS

  1. Hace 16 años

    Solidarida con LA PRENSA y todos sus empleados!

  2. nca made in USA
    Hace 16 años

    Muy bueno DonLuis,Una cosa que siempre he admirado,es al verdadero periodista,ese que de verdad defiende el derecho a ser informado;y que ha veces entrega su vida en ello;ese periodista que es a prueba de dictaduras nefastas como la que pretende instalar ortega a imagen y semejanza de la que tiene los satrapas cubanos hermanos castros;LaPrensa siempre tendra el apoyo del pueblo;a los orteguistas ya se les olvido que Somoza cayo al matar a PJCHC;parece que ellos van por el mismo camino

  3. MANUEL SALAZAR
    Hace 16 años

    El Problema en Nicaragua esta en los Nicaraguenses, hombres y mujeres inteligentes que han dejado de creer en ellos, se han dejado poner el zapato Sandinista Orteguista, es una lastima que tanto recurso intelectual se deje opacar y silenciar por alguien que lo solo piensa en el, ¿ donde se fueron los hombres Verdaderos?
    Nicaragua fue el pais donde los Centroamericanos venian a la Universidad de Leon, y el centro Esclesiastico tambien lo fue, como les fue a dar Alzhaimer.¿Patria Libre o Morir?

  4. elhombredelamancha
    Hace 16 años

    1. El derecho a la informacion es vital en una democracia.
    2. El somocismo fue siempre calificado como dictadura en gran
    parte por censurar, restringir, bozalear a toda la prensa.
    3. El general Ortega definio generosamente «autoritario» al
    gobierno de su hermano, creemos que el termino apropiado es
    dictadura
    4. No olvidemos las amenazas de Porras (DGI) a El Nuevo Diario.
    Este capitulo del hostigamiento personal merece documenta-
    cion y denuncia internacional.

  5. Jaime Pasquier Romero
    Hace 16 años

    «Un mandato al que hemos sido fieles hasta en las peores circunstancias y al que siempre mantendremos nuestra fidelidad». «Cosas veredes, Sancho amigo».

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