Aparentemente, un desperfecto mecánico en la motocicleta en que viajaba Luis Edgardo Castillo, de 27 años, fue lo que provocó un mortal accidente de tránsito, donde pereció el joven conductor, quien según sus propios familiares andaba bajo los efectos del licor.
El hecho ocurrió el sábado a eso de las 8:30 p.m., en las inmediaciones de los semáforos del barrio El Recreo, cuando el fallecido se dirigía a bordo de su motocicleta hacia su domicilio, ubicado en el Reparto Schick, e impactó brutalmente contra la parte trasera de una rastra.
Yury Castillo, hermana de la víctima, cree que el accidente de tránsito se produjo porque desde hace días la motocicleta de Castillo presentaba problemas en el sistema de frenos, además de que el estado de ebriedad del joven le habría impedido maniobrar de inmediato.
“Venía saliendo de la pista del colegio Benjamín (Zeledón) y la rastra iba de El Zumen para arriba. Al parecer le fallaron los frenos a la motocicleta en ese momento y mi hermano no pudo hacer nada. Él andaba con sus traguitos”, refirió la joven.
La señora Anita Dávila, de 74 años de edad y abuela materna del occiso, entre sollozos dijo que el joven habría llegado a visitarla como acostumbraba los fines de semana, pero que ella le pidió que se quedara porque su nieto le había comentado del desperfecto mecánico de la motocicleta, e incluso esa misma noche le solicitó a un vecino de ese sector que se la revisara, pero éste le dijo que llegara otro día.
“Antes de irse él fue a pedirle a un muchacho de aquí nomás que le revisara la moto, pero aquel no quiso. Le dijo que mejor otro día. Por eso yo le dije a mi nieto que mejor se quedara, porque lo miré bien mareado y además esa moto se le andaba apagando a veces”, relató la señora.
Tanto la familia del occiso como la viuda se disputaban el derecho de retirar su cadáver para darle sepultura.
“Nosotros lo criamos toda la vida en El Recreo y queremos que su vela sea ahí con todos sus familiares. La mujer no quiere aceptar eso, pero no s e lo vamos a permitir, porque ella está con él hasta hace unos cuantos años, pero él estuvo con nosotros toda su vida”, expresó Juan José Pérez.
El joven fallecido era de oficio pintor de carteles publicitarios en el municipio de Tipitapa. Deja en la orfandad a un niño de cuatro años.
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