Ricardo Trotti

Egipto sí; Cuba ¿por qué no?

La pregunta repica contra las sienes cada vez que un alzamiento popular lleva la esperanza de cambio para un pueblo oprimido. ¿Por qué los cubanos no se organizan como los tunecinos o los egipcios para tumbar al gobierno de los hermanos Castro, tanto o más represivo que el de cualquier país árabe?

¡No pueden! En contraste a ciertos regímenes árabes, en los que hay diferentes niveles de apertura, el cubano es hermético y asentado en una exitosa fórmula comunista contra el ser humano, basada en recluir, controlar y expulsar.

La fortaleza del gobierno es proporcional al grado de restricción que impone. Nadie puede movilizarse ni por dentro ni hacia afuera de su geografía sin represalias. La Seguridad del Estado vigila todo y los propios vecinos de los Comités de Defensa delatan cualquier intriga. El miedo a perder el trabajo, la vivienda o la libreta de racionamiento inmoviliza. Cada tanto, el sistema se purga abriendo la válvula de descompresión para evitar que los indeseables contagien al resto. Así sea reprimiendo la espontaneidad de las protestas como el “maleconazo” de 1994, permitiendo los éxodos masivos como el Mariel de 1981 o expeliendo hacia España a disidentes del Grupo de los 75. El cubano tiene poco entre que elegir: sumisión, destierro o cárcel.

Muchos gobiernos árabes conciben libertades y sector privado. Cuba no. El Estado es omnipotente en la administración de la pobreza y bloquea cualquier reunión, expresión o asociación. No hay sindicatos ni sociedad civil y el culto es todavía el opio del pueblo. La prensa es toda oficial, los teléfonos y el internet son bienes escasos, caros y manipulados. Las únicas movilizaciones permitidas las convoca el gobierno para azuzar el nacionalismo o para los artistas, quienes cantan por la paz, en vez de hacerlo por la libertad.

Es cierto que en Egipto la cadena televisiva qatarí Al Jazira fue censurada, los medios y periodistas extranjeros agredidos y el Internet apagado. Pero la insurrección que empezó el 25 de enero muestra que fue incentivada por diarios y radioemisoras, privadas e independientes, contagiadas por revueltas en otros lados, y convocada por jóvenes con teléfonos móviles en mano y cierto acceso a las redes sociales.

Jamás esto fue posible en Cuba. Los corresponsales siempre fueron agredidos y restringidos, los disidentes golpeados, los periodistas apresados, Granma y Juventud Rebelde siempre destilaron propaganda, mientras los blogs y tweets de Yoani Sánchez son famosos en el exterior, pero adentro pasan inadvertidos. Pocos están informados y muchos desconectados.

Esa desconexión en Cuba es promovida por el Estado. Sólo un 10 por ciento de los 11 millones accede a telefonía móvil de mal servicio, y aunque ahora se instala el cable submarino con Venezuela, la banda ancha beneficiará solo a los elegidos. En Egipto, con 80 millones de población, hay más de 60 millones de celulares. Túnez tiene 9.5 millones de dispositivos, una cadena de TV privada y muchos diarios y radios son independientes. A pesar de los fundamentalismos, otros países árabes van en la misma dirección y hace rato que la libertad se filtra por las comunicaciones.

Cuando se apaguen las revueltas, se impondrán medios más libres, telecomunicaciones más privadas y elecciones más democráticas. En Cuba, en cambio, nada sucederá. Aislada de contagios, seguirá el camino que Human Rights Watch mostró en 2010, una nación cada vez más reprimida. El 2011 lo demuestra. Arrancó con el opositor Guillermo Fariñas varias veces en la cárcel. Así, el régimen sigue generando miedo, incentiva la autocensura y evita que la espontaneidad de la protesta gane la calle.

A toda esta opresión, el gobierno cubano le suma un eficiente sistema de propaganda con el que ha sabido polarizar al mundo. En todas partes se intelectualiza sobre Cuba, por lo que cada hecho pierde espontaneidad, arrancando pleitos y pasiones. De ahí que la muerte por huelga de hambre de Orlando Zapata despertó pocas conciencias en el planeta, mientras la chispa de un vendedor ambulante inmolado en Túnez contagió fuegos por todas partes.

La lección de las revueltas árabes es palpable. Para que los cubanos ganen calle, libertad y cambios, primero se les debe reconocer su tragedia y, segundo, ayudar con más información y mejores telecomunicaciones y conexión. [email protected]

COMENTARIOS

  1. elhombredelamancha
    Hace 16 años

    En Cuba, Nicaragua, Venezuela, en el medio Oriente… en ningun
    pais de la Tierra tendria que volver a ver dictaduras, ni de derecha,
    ni de izquierda, ni religiosa, ni economicas.
    Las organizaciones regionales y mundiales deberian tener como
    prioridad en plazos recomendables la democracia para todos los
    paises. Utopico?
    En Nicaragua, hoy por hoy, no debe permitirse el pecado de la
    reeleccion, ni siquiera alterna. Las reediciones presidenciales
    del mismo son malsanas para nuestro pais.

  2. jureyes
    Hace 16 años

    En la cuba no se organizan para sus protesta,porque hay grandes libertades y buenas organizacion economicas y un buen desarrollo de la educacion,salud y ademas tiene buenas relaciones economicas con grandes paises europeos y suramericano y tiene tratados con otros paises desarrollados y en fin que mas puedo decir . ya no existe la represion,fusilamiento ni grupos que esten en desacuerdo con el sistemas que no esta impuesto,mas bien se sienten orgulloso de si mismo./

  3. JUAN ARANA VOGEL
    Hace 16 años

    simplemente porque en cuba los cubanos tiene satisfechas sus necesidades basicas, salud, trabajo, educacion, y en Egipto no, queres mas mas lorita?

  4. demetrio peralta
    Hace 16 años

    Totti, supongo que la explicacion a su incomprencion usted no la busca realmente, sino no hablara tantas tonterias de o sobre Cuba, solo los ignorantes o los dehonestos pueden escribir tantas cosas sin fundamentos y tantas mentiras, y yo no pueda por falta de espacio darle la respuesta que merece, porque como en eso medios Internacionales que manejan totalmente la informacion, manipulada y mentirosa, tampoco en este periodico uno puede expresarse libremente, solo dispongo de 500 caracteres.

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