“No soy analista político”, aclara León Núñez, autor del libro Figuras, figurantes, figurones y figurines, con críticas personajes del país, que presentará la próxima semana.
Durante 20 años, Núñez ha escrito artículos de opinión sobre la política nicaragüense, analizando con un humor agudo a figuras públicas de cualquier tendencia ideológica o religiosa.
En esta entrevista con LA PRENSA, Núñez comenta las circunstancias políticas en que se halla Nicaragua, cuando faltan sólo nueve meses para la elección del Presidente que dirigirá el país entre 2012 y 2016.
De entrada, señala que los escenarios y actores de la política nacional siguen siendo los mismos de hace 20 años, con la diferencia de que ahora hay más “pescuezos flexibles” y un grado de servilismo nunca visto en América Latina.
¿Por qué dice que los escenarios y actores son los mismos de hace 20 años?
Son casi los mismos actores. Alemán, Ortega, Wilfredo Navarro, en el mismo escenario de pobreza. Todo el mundo habla de democracia, del Estado de Derecho, es lo mismo. De tal manera que en algunas ocasiones he dicho que, cuando veo que van a entrevistar a un político, casi acierto en lo que va a decir. Es la misma palabrería, todo el mundo simula y disimula, ya se sabe porqué andan peleando. Actualmente, la pugna es quedar en puestos de diputados, buenas posiciones. En el caso del PLC, (Arnoldo) Alemán ya no está disputando la Presidencia, lo que va a disputar es el segundo lugar para quedar de diputado, con unos 15 diputados, y tener incidencia y seguridad en el manejo del poder, estar siempre en la foto de ese poder. Otros quieren hacer casa al Frente Sandinista para obtener diputados, como Kalimán, que quiere 12 diputados (Julio César Blandón, presidente del Partido Resistencia Nicaragüense), los de la convergencia… Todos quieren convencer a Daniel (Ortega) para que les dé diputaciones.
¿Usted cree que al pueblo de Nicaragua le guste esa palabrería? ¿Por qué no cambian los actores?
Lo que pasa es que no existe democratización interna en los partidos políticos. Si hubiera libertad, las cosas cambiarían, pero aquí el que sube a primera línea de un partido empieza a comportarse como un caudillo. En Nicaragua el problema es que la ambición de poder no tiene límites. Yo fui convencional del PLC, miembro de la Comisión de Honor y Ética, pero cuando yo llegaba, todo estaba cocinado. Sucede también que la gente que rodea a los políticos son profesionales de la adulación, es el camino para estar cerca del poder, es un servilismo que no creo que en América Latina haya más serviles que en Nicaragua. El pueblo no tiene mecanismos para, mediante estos partidos, tratar de enderezar el barco.
En su primer libro (El Síndrome del figureo) usted menciona que lo habían despedido del Banco Central por decirle a un funcionario público “cuello flexible”. ¿Cuántos cuellos flexibles cree que hay ahora?
A mí no me gusta hablar de cuello, sino de pescuezo; no me gusta hablar de pie, sino de patas; no me gusta hablar de mejillas, sino de cachetes. Aquí hay legiones de pescuezos, aquí hay gente que le anda pescueceando a Fabio Gadea, gente que anda pescueceando a Arnoldo Alemán, gente que le anda pescueceando a Daniel Ortega, pero yo he sostenido ahora que el pescuezo más flexible que tiene Daniel Ortega en la oposición es Arnoldo Alemán. Es obediente, un verdadero artista, a mí me cae bien, lo admiro por sus cualidades de actor. Alemán es un hombre que, como artista, yo lo admiro.
¿Y como político?
Es que, precisamente, su capacidad de artista viene de su capacidad de político. Si se hubiera dedicado al cine, hubiera ganado al menos 10 (premios) Oscar.
¿Cree que en este año electoral puedan haber sorpresas?
No, no. Todo está cocinado. ¿Habrá alguien que crea que en enero del 2012 no va a seguir gobernando Daniel Ortega? Ni Alemán. Alemán sabe que eso es una acción, hay una percepción generalizada de que Daniel Ortega sigue mandando a partir de enero del 2012.
¿Pero podría suceder lo que en 1990?
Lo que pasó en el 90 es que la empresa privada, una gran parte estaba en el exilio en contra del gobierno y los que estaban en el país estaban en contra del gobierno. Había un servicio militar y la gente estaba hastiada, la pobreza del país era increíble. Ahora no hay servicio militar, la empresa privada anda feliz con Daniel Ortega, no le veo que haya circunstancias como las de los 90. Además, no existe una doña Violeta Barrios de candidata; y en el caso de Fabio Gadea, que es una excelente persona, que aunque es viejo es nuevo en política, con trayectoria democrática, hombre tolerante…, pero Alemán tiene su cuota electoral y si van divididos, no gana. Es más, Daniel Ortega gana las elecciones con fraude y sin fraude.
¿No cree que pueden dar la sorpresa los partidos de oposición e ir unidos?
Entonces viene un fraude, viene un fraude. Si se unieran y ganara la oposición, viene un fraude. Los que van a reponer a los magistrados del CSE (Consejo Supremo Electoral) van a ser personas obedientes. De todas maneras, Daniel Ortega gana con fraude y sin fraude. Aunque a la empresa privada le conviene que sea sin fraude para que siga la estabilidad, la luna de miel; aunque, quién sabe si después del 2012 Daniel Ortega, con el 60 por ciento de diputados en la Asamblea Nacional, continúe con esa luna de miel.
¿Usted cree que llegue a ese 60 por ciento, tomando en cuenta que los demás partidos también están buscando sus cuotas de poder?
Creo que él (Ortega) va por ese 60 por ciento, no todos del Frente Sandinista propiamente, pero sí con sus aliados de la Convergencia y gente aparentemente de la oposición. Por ejemplo, esos diputados de ALN, como Carlos García, Ramón Macías, Ramiro Silva, etc., que siempre han apoyado al Frente en los momentos importantes. ¿Qué les hace pensar que si siguen de diputados no van a hacer lo mismo? No sé qué va a pasar si don Fabio va con ALN, yo no soy analista político, solamente observo las cosas, pero yo me pregunto cómo irá a ser eso… Ramiro Silva, Carlos García, Ramón Macías. Incluso, no me extrañaría levantarme a las cinco de la mañana, que es la hora que me levanto, leo el periódico y leo que Daniel Ortega va como Presidente y lleva a Arnoldo Alemán como su Vicepresidente.
¿Cree que lleguemos a esos extremos?
No me extrañaría, y que Alemán acepte por la unidad nacional, por el progreso del país y bla, bla, bla… No me extrañaría. No es que esté pronosticando que eso va a suceder, pero no me extrañaría que Daniel Ortega escoja a Arnoldo Alemán como su vicepresidente. Entonces, el Partido Liberal y los sandinistas van a elecciones, como cuando liberales y conservadores fueron apoyando a Somoza. Aquí no se puede uno extrañar de nada. Es algo increíble.
¿A Daniel Ortega como lo cataloga?
Sólo una vez he conversado con él. Me pareció un hombre con gran experiencia política, es el único que está centrado en lo que está haciendo, tiene un poder que no lo ha tenido nadie en Nicaragua.
¿Ni Somoza?
¡Eh! Somoza es aprendiz, Daniel Ortega es un hombre que controla todo y lo he dicho algunas veces: Todo el gran capital y las grandes familias… ¿Lo has visto cuando se reúne con ellos? Con qué cara de beatitud, con qué cara de admiración lo ven. Es un hombre que no va a bodas, no va a bautizos, no asiste a cumpleaños, no asiste a nada y ¡cómo lo admiran! Es increíble y es de tierra adentro… No sólo es el jefe del Frente Sandinista, sino de la oposición; todos esos políticos están esperanzados en ser diputados, a ver si él quiere.
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