LA PAZ/AFP
El reajuste del precio del azúcar en 64 por ciento durante los últimos 15 días, justificado por el Gobierno para detener la creciente especulación, no solucionó el problema y ayer los pobladores, entre resignados y furiosos, realizaron interminables filas para adquirirlo.
En las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, las más pobladas del país, miles de personas abarrotaban los centros de distribución gubernamentales para aprovisionarse del producto, con evidentes muestras de malestar, que era entregado por la gubernamental Empresa de Apoyo a la Producción (Emapa).
En el barrio de Miraflores, en el centro de La Paz, decenas de amas de casa esperaron, desde la noche del martes hasta ayer en la madrugada, comprar el edulcorante, distribuido por un camión de Emapa. Cada persona sólo podía acceder a 4 kilos.
En otra zona de La Paz se registró también el corte de una avenida, pues vecinos exigían que la empresa gubernamental también fuera allí a vender el producto. “Ya no nos alcanza el dinero, el azúcar es una necesidad“, gritaba una ama de casa, mientras hacía fila.
En Santa Cruz, capital económica de Bolivia, bastión de la derecha opositora y sede de las principales fábricas de ese producto, es donde se evidenciaron encendidas declaraciones de indignación, según reportes de canales locales privados de televisión. “Estamos sufriendo mucho, no se puede vivir, venimos de lejos para comprar cuatro kilos”, “esto es culpa del Gobierno“, el dinero “no nos alcanza para nada”, dijeron varias amas de casa.
El malestar surgió luego de que el presidente Evo Morales decidiera el lunes subir el precio del kilogramo de azúcar al menudeo en un 40 por ciento, luego de reajustar el producto hace 15 días en más de 20 por ciento.
El Gobierno argumentó que el reajuste de precios busca contrarrestar la especulación del producto, que comenzó en los últimos días de diciembre pasado cuando el presidente Morales elevó el precio de los combustibles hasta un 83 por ciento, lo que tuvo un efecto colateral en los alimentos.
El aumento del precio del azúcar también llevó a que la industria privada, que usa el producto como insumo, anuncie un reajuste de sus productos. Las empresas de gaseosas y chocolates, por ejemplo, están reajustando el precio de sus productos entre 10 y 15 por ciento. “Ya el pueblo comienza a tener hambre (…). Es una situación que cada vez será más grave si no hay políticas claras del Estado de incentivo a la producción”, dijo el gobernador de Santa Cruz y enconado opositor, Rubén Costas.
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