Restan más de seis meses y medio para el inicio de la campaña electoral de las votaciones del 6 de noviembre, pero los principales partidos políticos ya comenzaron sus movilizaciones en el país, que sin duda aumentarán una vez que en marzo se inscriban las alianzas y diferentes fórmulas presidenciales. Sin embargo, el consultor político y experto en campañas electorales, Roberto Izurrieta, aprovechó una visita a Managua para compartir sus impresiones generales sobre los secretos de la comunicación política.
Izurrieta asegura que una comunicación política efectiva “tiene que partir de una buena estrategia y eso significa tener un entendimiento de la realidad de los ciudadanos y de los votantes”.
El también director del Departamento de América Latina de la Universidad George Washington, en la capital estadounidense, aseguró que él no puede comentar sobre la realidad política específica de Nicaragua, porque no la conoce.
Sin embargo, después de impartir un diplomado sobre Liderazgo y Gerencia Política en la Universidad Americana (UAM), sí comentó que “en términos abstractos, cualquier técnica de comunicación (de la) que se use y abuse de ella y todo mensaje que no tenga relación con la realidad termina siendo menos efectiva y en muchos casos contraproducente”, pues subrayó que el principal activo para cualquier político siempre será la credibilidad.
Izurrieta reconoció que una de las tácticas más comunes en América Latina es la división y confrontación. No obstante, valoró que “esa táctica puede rendir frutos , en algunas situaciones especiales, en el corto plazo, pero la experiencia nos dice que se agota y deja marcas en los países que cuesta mucho superar”.
Izurrieta añadió que los países que más se desarrollan son los que en lugar de concentrarse y aprovecharse de las divisiones buscan acuerdos básicos para lograr su desarrollo.
Por otra parte, comentó que para él la reelección es un instrumento útil de la democracia, pero la condición fundamental para que sea un elemento positivo es que las instituciones del Estado puedan impedir el uso y los abusos de los recursos públicos y lamentó que eso no pasa en Latinoamérica, de manera que es contraproducente.
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