El jueves por la tarde el cuerpo técnico del equipo de Chinandega ya había tomado una decisión sobre el lanzador que iba a abrir el quinto partido contra el Bóer, en la final de la Liga Nicaragüense de Beisbol Profesional (LNBP).
Una reunión, posterior en la que estuvieron directivos de los Tigres, cambió la decisión, en la que apareció Ricardo Martínez como el lanzador designado.
Eran pocas las variantes que tenían los Tigres en cuanto a pitcheo, y tal como apunta Davis Hodgson, manager de Chinandega, las cosas no salieron como se esperaban.
“El cuerpo técnico participó en la primera asignación del lanzador para el quinto partido, el día jueves después de la práctica”, comentó Davis.
“Luego en una conversación con un grupo no total del cuerpo técnico y directivos del equipo, concluimos otra cosas, y fue la decisión que se tomó”, agregó.
Para Davis el pitcheo del equipo de Chinandega fue el principal factor que inclinó la balanza, a favor del Bóer, que se llevó en cinco partidos la corona de la LNBP.
“No éramos el trabuco que todos pensaban. Nuestra principal debilidad era el pitcheo, sobre todo el relevo medio y eso fue lo que nos afectó en la serie final”, señaló Davis.
De igual forma el manager de los Tigres considera que los días de descanso previo al arranque de la final no fue algo tan determinante que afectó el desempeño del equipo.
“Todo lo nuestro comenzó finalizando la primera etapa. Ganamos el primer juego de la final y nos vimos bien, pero después nos trabamos, no pudimos corregir las deficiencias del pitcheo”, puntualizó Davis.
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