Con satisfacción hemos leído en los diarios que las exportaciones del 2010 alcanzaron la suma de 1,906 millones de dólares y que los principales rubros han sido el café, carne bovina, oro, etc., sin embargo, resulta interesante hacer algunas reflexiones al respecto porque consideramos que hay asuntos más importantes que este crecimiento en el entorno macroeconómico de nuestro país. También hemos leído que esta suma es la más alta obtenida en los últimos diez años y es cierto, pero no se debe a una mayor productividad en los sectores, puesto que la producción mantiene su mismo estatus y los precios internacionales del café han tenido una alza considerable, que naturalmente reflejan un alza en la exportaciones y esto no es lo más conveniente para un país empobrecido desde hace más de diez años atrás.
- Nuestro tímido incremento de las exportaciones que en el 2010 alcanzaron la suma de 1,906 millones de dólares, la cual ha sido la cantidad más alta obtenida en los últimos diez años, no basta para erradicar la pobreza que reina en nuestras tierras.
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La pobreza no se ha reducido, más bien ha aumentado considerablemente, no se ha estimulado suficientemente la industria turística cuya infraestructura es poca, no se ha promovido la agroindustria y permanecemos estáticos en todos los rubros de la exportación. Tenemos que recordar necesariamente el monto de las exportaciones de 1,000 millones de dólares en 1978 y que bajaron en los diez años que estuvieron desbaratando el país los sandinistas, a solamente 250 millones de dólares, producto de las expropiaciones en todos los sectores de la economía, a la eliminación del crédito rural del Banco Nacional de Nicaragua, que financiaba a casi 40,000 pequeños agricultores y a la masividad del crédito bancario que favorecía a un clientelismo político que no reembolsaba el dinero, sino que más bien les volvían a financiar no importando las causas de la desviación de los fondos, y que trajo la clausura del Banco Nacional de Desarrollo. En ese mismo período nuestra vecina del Sur subió sus exportaciones, pues en 1978 exportaban igual que nosotros (US$1,000 millones) y que las aumentaron en los mismos diez años a 4,500 millones de dólares. Costa Rica tuvo un descenso en 2009 en sus exportaciones, pero se recuperó un poco en 2010 llegando a 9,500 millones de dólares. Costa Rica ha sabido estimular los rubros más sensibles de sus exportaciones, como el caso de la piña, cuya variedad MD-2 desplazó al café.
En el Programa de Crédito Rural nuestro, se importó de Costa Rica varias toneladas de hijos de esta variedad y se les entregó en calidad de préstamos a varias cooperativas de Ticuantepe, pero naturalmente que sin asistencia técnica actual peligran en no aumentar su productividad y producción. Algunos dirán que no es conveniente compararnos con Costa Rica, pero consideramos que es lo más adecuado, pues en 1978, como ya lo mencionamos, ellos exportaban igual que nosotros. En esa misma fecha una misión israelita terminó un estudio del riego en el occidente y otras áreas del país y que culminó en un estudio de 8 tomos y que si hubiera habido tiempo de implementarlo, Nicaragua estaría en otras condiciones, ya que es conocido por todos la importancia del riego para eliminar las variaciones climáticas que nos han perturbado. Cuantas cosas pudieron haberse realizado en los diez años de la noche oscura con el riego orientado por los israelitas, con la continuidad del Banco Nacional de Nicaragua y su Crédito Rural. A estas alturas estuviéramos en mejores condiciones que Costa Rica, pues ellos han permanecido con su Banco Nacional que fue establecido en 1914, o sea dos años después de la instauración del nuestro, tienen un sistema de riego envidiable, los gobiernos han estimulado las inversiones, destacándose la producción de microprocesadores de Intel. Nuestro tímido incremento de las exportaciones no basta para erradicar la pobreza que reina en nuestras tierras.
El autor es experto en cooperativismo.
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