LA HABANA/AFP
La Fiscalía pidió condenas de 6 a 14 años de prisión para los directivos y empleados del hospital psiquiátrico de La Habana, por desvío de recursos, tener mal alimentados a los pacientes y no tomar las medidas necesarias de protección, lo cual contribuyó a las muertes ocurridas en enero de 2010 durante una ola de frío.
El juicio, que se desarrolló la semana pasada y convocó a 70 testigos y peritos, quedó para sentencia, sin fecha precisada.
El fiscal pidió de seis a 14 años para el director del hospital, cuatro vicedirectores y la nutricionista; y al resto de empleados acusados por “malversación de recursos” para “la alimentación de los pacientes, y otros productos de vestuario y lencería asignados para su protección”.
La muerte de los enfermos —que según una ilegal comisión de derechos humanos sobrepasan la treintena pues otros murieron días después— conmocionó e indignó a los cubanos, que conocieron versiones sobre un enorme robo de comida, abrigos y hasta ventanales del hospital por los empleados.
Una evaluación clínica reveló signos de “desnutrición y un elevado número de diagnósticos de anemia y niveles deficientes de vitaminas entre los fallecidos, lo que “no se justifica” pues el hospital recibía alimentos para 2,458 camas y su ocupación promedio era de 1,484.
El suceso puso en la escena pública el deterioro de los servicios de salud —gratuitos en Cuba y orgullo de la revolución de Fidel Castro— debido, según el Gobierno, a dificultades del embargo de Estados Unidos y graves problemas internos.
Pero también mostró la extendida corrupción en Cuba, que representa, según el Gobierno, el mayor peligro para la estabilidad del sistema socialista.
Desde que relevó en 2006 a su hermano Fidel, Raúl Castro, según el cual la “metástasis del cáncer de la corrupción” subió de la “rodilla” a la “cintura”, lanzó una ofensiva de fiscalización, encabezada por la Contraloría General, que creó con amplios poderes.
Una cadena de robos que salen de las empresas y bodegas estatales alimenta el gigantesco mercado negro donde los cubanos compran de todo a precios más bajos que las onerosas tiendas en divisas.
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