de las pertenencias de doña norma sólo quedaron ruinas. Pero la anciana da gracias a Dios porque sigue viva. LA PRENSA/E. RODRÍGUEZ

Sin un catre donde dormir

Las pocas pertenencias que tenía una ancianita ahora sólo son cenizas, pues la mañana de ayer un incendio consumió todos los muebles y objetos de su humilde vivienda, ubicada en las cercanías de la rotonda Centroamérica, en Managua.

Las pocas pertenencias que tenía una ancianita ahora sólo son cenizas, pues la mañana de ayer un incendio consumió todos los muebles y objetos de su humilde vivienda, ubicada en las cercanías de la rotonda Centroamérica, en Managua.

Norma Elia Ferrufino Guerrero, de 85 años, agradeció a Dios porque mientras la casa se quemaba ella andaba visitando a una vecina, y no vaciló un instante para señalar como autor del siniestro a un sujeto llamado Juan, esposo de una de sus hijas.

“Ahora no tengo ni un catre donde dormir”, dijo en medio del llanto la ancianita, quien en compañía de su hijo observó cómo el fuego destruía en minutos lo poco que habían logrado comprar en años.

Dos camas, un televisor y toda la ropa que había dentro de la vivienda fueron reducidos a cenizas.

Dos unidades de la Dirección General de Bomberos se presentaron a la casa y cerca de seis bomberos sofocaron las llamas en menos de cinco minutos.

“Hicimos lo posible por apagar el fuego y logramos que no se propagara a las casas vecinas”, señaló Francisco Rivas, miembro de la Dirección General de Bomberos, quien aseguró que se investigarán las causas del incendio.

Los afectados indicaron que interpondrán una formal denuncia en el Distrito Cinco de la Policía Nacional, con el objetivo de que el señalado Juan responda por los daños que causó.

Ésta es la segunda ocasión en que el yerno de la anciana provoca un incendio en la vivienda, según comentaron los vecinos que auxiliaron a la afectada.

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