A fines de la semana pasada se difundió la noticia de que hay un importante acercamiento hacia la unidad, entre la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) y personalmente de su candidato presidencial don Fabio Gadea Mantilla, con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) cuyo líder indiscutible es el expresidente Arnoldo Alemán.
Hay que aclarar que el avance hacia la gran alianza electoral opositora no se ha logrado mediante la aceptación de la propuesta del denominado grupo de Gestión Unitaria Nicaragüense (GUN), de realizar una elección primaria para decidir la candidatura presidencial entre don Fabio y el doctor Alemán. Este grupo fue integrado por cuatro personalidades de la oposición política, la mayor parte de ellos de tendencia liberal, y su propuesta de primarias fue acogida con rapidez y entusiasmo por el líder del PLC, pero fue rechazada de manera enfática y también de inmediato por el candidato presidencial de la UNE.
Sin duda que la realización de una elección primaria para decidir quién debe ser el candidato de la oposición unida, Fabio o Arnoldo, sería congruente con el principio básico de la democracia de que las bases deben ser las que tomen las grandes decisiones, mediante sus votos. Sin embargo la propuesta de primarias era inviable por múltiples razones, entre ellas y sobre todo la de que ya no había tiempo para organizarlas. Y es seguro que tampoco había recursos económicos para financiarlas, a menos que los aportara el doctor Arnoldo Alemán, pero eso hubiera deslegitimado automáticamente las primarias, desde antes de que se pudieran realizar.
A estas alturas, el único camino viable para alcanzar la unidad electoral opositora, la cual se necesita de manera apremiante para enfrentar y poder derrotar al orteguismo en las elecciones de noviembre de este año, es la negociación directa y el acuerdo entre las partes. Sin duda que esto no es fácil, pero tampoco es imposible, puesto que los principales sectores políticos de oposición ya están agrupados en alianzas o coaliciones: la UNE y la del PLC. Y después de todo, lo primordial es la unidad de los partidos, grupos y corrientes liberales, particularmente el PLC, el Movimiento Vamos con Eduardo y la ALN.
Además, el factor clave para lograr o impedir la unidad opositora es la candidatura del doctor Arnoldo Alemán, la que desde muy temprano fue presentada por el PLC, tal vez creyendo en el antiguo refrán de que “el que pega primero pega dos veces”, lo cual significa que anticiparse a algo garantiza un mejor resultado. Pero este dicho, que tal vez sea bueno para otras cosas, no se puede aplicar en este caso.
Es evidente —de acuerdo con todas las encuestas que no se pueden dejar de tomar en cuenta, que si el PLC y el doctor Arnoldo Alemán persisten en mantener e imponer su candidatura presidencial es imposible que pueda haber unidad opositora. Si así fuera sería inevitable la catástrofe de una nueva derrota electoral de la oposición ante el orteguismo. El mismo PLC, yendo por separado a las elecciones de noviembre próximo, difícilmente podría alcanzar 10 diputados. A menos que el doctor Alemán hiciera otro pacto con Ortega para arreglar un fraude electoral más descarado que el de los comicios municipales de 2008, a fin de asegurar que el PLC obtenga más diputados que los que podría conseguir participando en las elecciones aliado con la UNE. Pero eso sería un recurso desesperado y seguramente suicida, que podría condenar al PLC a la extinción o a ser reducido a la mínima expresión, como le ocurrió al PLN somocista por la insensatez de sus dirigentes y le pasó al Partido Conservador por el pactismo con los Somoza.
De manera que no sólo por el supremo interés nacional de impedir que Daniel Ortega imponga una nueva dictadura igual o peor que la somocista, sino también por la misma conveniencia partidista del PLC y del doctor Alemán, es que lo más sensato que éste podría hacer sería retirar su candidatura presidencial y apoyar la de don Fabio Gadea Mantilla. De esta manera el PLC se reivindicaría ante la población y al mismo tiempo aseguraría, mediante la correspondiente negociación política, una digna cuota de representación en las listas de candidatos a diputados.
Lograr la alianza electoral del PLC con la UNE y con la Alianza Liberal Nicaragüense es una cuestión de vida o muerte para el país y un asunto de alta política, para los dirigentes de los partidos. Y ya lo decía Napoleón Bonaparte, que “la alta política no es más que el buen sentido aplicado a las grandes cosas”.
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