CORRESPONSAL/LEÓN
José Marcial Rugama García, de 47 años, fue condenado a 18 años de prisión por asesinar a su ex mujer Paulina Velásquez Gómez, de 42 años, y a la nueva pareja de su ex, José Benito Silva Blanco, de 32 años.
En Juez Primero Distrito Penal de Juicios, Douglas Toruño Téllez; la representante del Ministerio Público, Fresia Hernández; el abogado defensor, Néstor Murillo Ulloa, en una audiencia especial lo declararon culpable por el tipo penal de homicidio en contra de Silva Blanco, por lo que aceptó la pena de 10 años de prisión, y por el delito de asesinato en perjuicio de Paulina Velásquez Gámez aceptó la pena de 18 años de prisión.
El acusado cumplirá 28 años de efectiva pena en el Sistema Penitenciario de la ciudad de Chinandega, por ser autor del delito de asesinato en perjuicio de Paulina Velásquez Gámez y por el delito de homicidio en perjuicio de José Benito Silva Blanco.
PORQUE LO HABÍA DEJADO
El día en que ocurrió el hecho José Marcial Rugama García, ex compañero de vida, tomó consigo un cuchillo de mesa y un trozo de madera, enfurecido y lleno de celos debido a que su ex compañera lo había dejado y que actualmente tenía una nueva relación con José Benito, penetró a la vivienda y se dirigió a la habitación de ésta.
Minutos más tarde el homicida los encontró acostados y procedió a propinarle un golpe en la frente a la nueva pareja de su ex mujer ocasionándole una herida de nueve centímetros de largo, seguidamente procede asestarle una estocada con el cuchillo en el cuello que le provocó una herida de degüello de 20 centímetros de profundidad, lo que provocó la muerte por shock hemorrágico.
MÁS ENFURECIDO
Seguidamente le propina un golpe en la frente con el trozo de madera a la Paulina, provocándole una herida de 4 centímetros y medio para luego asestarle otro golpe con el mismo trozo de madera en la cabeza, la cual le provocó una herida de siete centímetros y medio de largo, la víctima en su desesperación por defenderse de los ataques con su mano derecha, el acusado logró fracturarle la muñeca y con el cuchillo le amputó parcialmente el tercer dedo de la mano derecha y también le logra fracturarle los metacarpianos de la mano izquierda.
Neutraliza a la víctima, éste procede a proferirle una herida en la mandíbula con el cuchillo y también le asesta una herida con la misma arma blanca en la región del cuello provocándole una herida de degüello de izquierda a derecha, horizontal de 120 centímetros de largo provocándole la muerte por el shock hemorrágico.
Los miembros de todas las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres se manifestaron para que los crímenes no quedan impunes.
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