Hugo Ramón García

La justicia nunca llegó

Muchos crímenes se han come- tido al amparo de la impunidad en esta Nicaragua asediada por una administración de justicia corrupta. Siguen sin castigo. Asesinar se ha vuelto una práctica “normal” y las autoridades competentes para aplicar la ley se vuelven apáticas, como si la vida humana no tuviera mérito, ni valor. Por ejemplo, el lunes de esta semana se cumplieron 33 años del magnicidio consumado en el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y la justicia continúa “brillando por su ausencia”.

Se montó contra los autores materiales del asesinato, una payasada de proceso a fin de hacer creer que se estaba haciendo justicia. Fue una “obra teatral”, igual, o parecida, a la que siempre se establece en Nicaragua cuando hay de por medio un abierto empeño para proteger a los delincuentes, los que se burlan de la ley porque nunca faltan jueces y magistrados venales que ponen a la justicia en oferta como resultado de la descomposición moral que sufre, y que por la lejanía de un “cambio” verdadero va tomando fuerza.

El magnicidio, ejecutado contra el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, es una prueba evidente de cómo marcha la llamada “justicia” en esta Nicaragua que se dice llamar “República”. Cayó el somocismo, y surgió el sandinismo, este último con peores métodos que su antecesor. La justicia en estos tiempos de influencia “revolucionaria” se encuentra más fétida que nunca, tiene nombre, y apellido, a tal extremo que el invocarla resulta ridículo. ¿Por qué si el sandinismo, desde que asaltó el poder en julio de 1979, se ufanaba en decir que ahora sí habría “justicia”, no puso interés para que se extraditaran a los “directores intelectuales” que manejaron, y financiaron el abominable magnicidio que cortó la vida del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, si acaso se habían ido del país? Y si se quedaron en Nicaragua, ¿por qué jamás fueron capturados?

¿Qué pretendía “ocultar” el régimen sandinista con no hacer traer a Nicaragua a esos potentados del magnicidio? La madeja de ese “misterio” algún día se tiene que desenredar. Nada puede permanecer en el silencio para siempre; aun las tinieblas no pueden opacar la verdad, y quien se ensañe en hacerlo la conciencia se encargará de acusarlo, pues como bien dijo el poeta, y sacerdote Azarías H. Pallais: “Que la peor cárcel que el hombre tiene es su misma conciencia”.

Es cierto que el magnicidio, alevosamente materializado contra el doctor Chamorro Cardenal, hizo factible la caída del somocismo, pero adentrándonos en la historia vemos que este país sigue siendo irredento, sin ningún cambio que vislumbre nuevos horizontes. Su sacrificio es una destacada referencia para que las transformaciones en democracia penetren por las puertas anchas de la historia, y hasta entonces “Nicaragua vuelva a ser República”.

Al Frente Sandinista, como partido y como Gobierno Central desde que se apoderó del país, no le ha interesado esclarecer el magnicidio del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, pues quienes conservan la memoria lúcida deben recordar que el “Mártir de las Libertades Públicas” nunca fue “santo de su devoción”, siempre usaron contra el doctor Chamorro epítetos apasionados, sin tomar en cuenta que si ese magnicidio no se hubiera dado el FSLN jamás hubieran llegado al poder.

Ésta es una realidad que no se puede objetar y quien pretenda hacerlo está fuera de la historia.

COMENTARIOS

  1. ALONDRA DE LUZ
    Hace 16 años

    Buen articulo para exciitar y exigir JUSTICIA HISTORICA,ya que este magnicidio afecto y arraso lo que se habia construido en 150 anos de vida nacional y todo quedo como si nada hubiera pasado y de ajuste mentalidades lacrosas dirigiendo el pais.

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