TUCSON, EE.UU./AFP
Estados Unidos despidió ayer a Christina Taylor Green, la niña nacida el 11 de septiembre de 2001 y que falleció en el tiroteo de Tucson el sábado, a quien el presidente Barack Obama dedicó parte de su emotivo discurso en un homenaje el miércoles.
El funeral de Christina, de 9 años, realizado con el fondo de una enorme bandera recuperada de las Torres Gemelas, tenía lugar al tiempo que los médicos informaban que la legisladora baleada en la cabeza durante el ataque empezó a mostrar importantes progresos en su recuperación, al abrir sus ojos, mover las piernas y brazos y atenta a los sonidos.
Cientos de personas llegaron a las afueras de la iglesia St. Elizabeth Ann Seton Catholic Church de Tucson, de donde salieron en una procesión después de una hora de misa, a la que asistieron compañeros de escuela de la niña.
La iglesia Baptista de Westboro, una organización que está convencida de que Estados Unidos está siendo castigado por permitir el aborto, las bodas gay, había anunciado una protesta en el funeral de Green, pero desistió, con el espacio en sus manos, luego que legisladores estatales aprobaran una ley prohibiendo estas manifestaciones en funerales.
Christina fue uno de los 50 bebés que aparecieron en el álbum nacional titulado Rostros de la Esperanza , representando a los 50 estados del país con niños nacidos el día de los atentados en Washington y Nueva York que dejaron casi 3,000 muertos.
La congresista de 40 años, abrió los ojos por primera vez cuando el presidente Obama la visitó el miércoles y ha empezado a estar más consciente de su entorno y puede de responder.
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